Sam McAlister
El nudo de la película dirigida por Philip Martin es la por entonces productora de la BBC, Sam McAlister, quien fue quien gestionó y consiguió la entrevista para la presentadora de BBC Newsnight, Emily Maitlis, con el príncipe Andrés.
Hay una versión original de la entrevista, de 49 minutos que puede verse aquí:
Embed - Prince Andrew & the Epstein Scandal: The Newsnight Interview - BBC News
Y también hay una docuserie lista para Amazon Prime, 'A Very Royal Scandal', sobre el mismo incidente.
Una lástima que la producción de Netflix no profundió en las 2 teorías más interesantes de Maitlis en aquella entrevista:
- que Epstein fue asesinado (2 meses antes de que tuviera lugar la entrevista de la BBC), Andrés desliza que un suicidio requeriría un hueso roto en el cuello pero estaba intacto, aunque confía en el forense; y
- que Epstein fue quien contrató al fotógrafo Jae Donnelly, quien tomó las fotos de él y Andrew paseando juntos por Central Park.
Alejandro Fantino
En la película basada en el libro de la hoy día profesora universitaria McAlister -'Scoops: Behind The Scenes of the BBC's Most Shocking Interview' (Exclusiva: cómo se hizo la entrevista más chocante de la BBC)-, hay un momento en que ella observa que el equipo de producción y la propia Maitlis la dejan de lado. A menudo ella era subestimada en la realización de contenidos porque su tarea consistía en conseguir que celebridades aceptaran que Maitlis las entrevistara.
El equipo del programa trabajaba en elaborar las preguntas incisivas para emboscar al entrevistado. Sin embargo, en cierto momento, Emily Maitlis se acerca a McAlister, quien se está marchando luego de observar todo desde un rincón, y le pregunta qué opina. La respuesta fue decisiva: "Hacerlo sentir cómodo".
No se trataba de inquietarlo desde el inicio sino permitirle que hablara. La nota la daría el testimonio voluntario antes que la presión. Por supuesto, la entrevistadora debía tener un conocimiento previo completo del personaje y los hechos, y un plan de nota. Sin embargo, el éxito del diálogo pasaba por conseguir que el entrevistado bajara su guardia.
A menudo Alejandro Fantino protagoniza controversias, muchas de ellas a su pesar. Es un personaje de alto perfil, lo que casi siempre es sinónimo de ego importante. Él conoce a Javier Milei ya que éste reconoció, al final, que cuando se quedó "sin aire" -no lo invitaban a los canales de TV ni a las radios, que es donde él se siente feliz, ojalá la vida fuese una entrevista-, Fantino le concedió 'aire'.
En verdad, Javier Milei no permite entrevistas de periodistas críticos. Pero la entrevista de Alejandro Fantino tuvo más repercusión que las de Luis Majul, Eduardo Feinmann o Esteban Trebucq. Es decir que desde una radio streaming (Neura Media) logró más impacto que desde un canal de noticias (LN+). ¿Cuál fue la clave?: Sam McAlister.
Javier Milei ha dado una cantidad notable de entrevistas que llevaban a preguntarse qué más podía decir un Presidente que no trabaja de Presidente: estuvo 3 horas frente a Fantino, en vivo, y podría haberse quedado 3 horas más.
La clave de Fantino fue hacerlo sentir cómodo, que Milei fuese Milei, para empalagar a sus fans e inquietar a sus críticos. Así fue como la nota resultó un muy buen producto periodístico. El entrevistado pudo expresarse y, resultando el Presidente de la Nación, el resto llegó por añadidura. Punto para Fantino.
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