"Es un concepto de rugby", acotó el Chavo Fucks. Marcelo Espina aportó: "En este comienzo de temporada en Europa lo hicieron varios equipos esto".
El Pollo Vignolo preguntó: "¿Qué se gana?". "Metros", consideró Morena Beltrán. "Yo supongo que querer ir a presionar, pero..." se planteó Marcelo Espina en esa misma línea.
Diego Latorre profundizó su idea principal. "No son yardas. En el fútbol no hay que ganar terreno, no es fútbol americano. No hay que ganar terreno, hay que ganar posiciones de gol. El fútbol consiste en ganar posiciones de gol, no terreno. Yo puedo llevar la pelota hasta allá y no ganar posiciones de gol". Morena Beltrán coincidió: "Sí, y no generar peligro".
"No es fútbol americano, que tengo que hacer 10, 20, 30, 40 yardas. Consiste en ganar posiciones de gol. Distraer, engañar, gambetear, tirar paredes. Llevar el equipo adelante... la verdad que no lo sé", cerró el ex futbolista.
El pressing, nuevo paradigma del fútbol moderno
A Diego Latorre le faltó barajar otras posibilidades más allá de su estricto gusto futbolístico. Identificado con la doctrina de la escuela holandesa y sus referentes, como Cruyff, Menotti y Guardiola, Gambeta no incluyó en el análisis una de las nuevas formas de ataque que tienen muchos equipos, sobre todo europeos: la presión cerca del arco rival.
En el fútbol argentino no se ha extendido demasiado salvo casos puntuales, porque es una característica más estilística de los equipos top (léase los de Europa), con capacidades para realizar el despliegue físico y la técnica que requiere.
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Los Reds, la máquina de Klopp y el pressing como bandera
Foto NA: REUTERS/Carl Recine
El Liverpool de Jürgen Klopp hizo un culto de ella. Conocido también como pressing (en alemán, aunque con algunas variantes, gegenpressing) este recurso táctico busca fundamentalmente recuperar rápido la pelota. Una vez que la tiene el rival, las marcas no son zonales sino al hombre. El objetivo es que el poseedor tenga rápidamente encima a dos, tres o cuatro futbolistas para quitársela y, automáticamente, pasar a atacar.
La propuesta, como cualquier otra, exige tener piezas las características necesarias para llevarla a cabo. Se necesitan jugadores veloces, intensos, capaces de activarse tras la pérdida para asfixiar al rival y con el resto suficiente para disponerse a atacar una vez que recuperan la pelota.
En el caso del Arsenal o del PSG, aunque no queda claro en detalle por qué lo implementan, podría suponerse que se trata de ganar metros, como sugería Morena Beltrán o Marcelo Espina.
A sabiendas de las cualidades de sus futbolistas para hacer el pressing, es posible que Arteta apueste a tirar la pelota al lateral y cerca del arco rival para ir a presionar la reposición desde banda del equipo contrario. Una forma de atacar; un recurso para amurallar al rival y posicionarse a pocos metros de su arco.
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Mikel Arteta, entrenador Gunner
A juzgar por su forma de entender el fútbol, para Diego Latorre es una idea con poco sentido. Las formas, para él, están a partir de la secuencia de pases y el dominio con la posesión de la pelota. Sin embargo, los paradigmas modernos también entregan estas posibilidades. Más o menos ortodoxas, son igual de válidas.
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