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Ángel Labruna: el angelito de la Banda Roja

Ángel Labruna hace latir los corazones de los hinchas de River. Sus humildes comienzos y sus innumerables hazañas en el mundo del fútbol.

Ángel Labruna, conocido cariñosamente como ‘Angelito‘, nació un 28 de septiembre de 1918 en Buenos Aires, Argentina. Desde chico, mostró un amor innato por el fútbol, y no pasó mucho tiempo antes de que sus habilidades se destacaran en las canchas del barrio. Con su estilo único y su habilidad para eludir defensores, se ganó rápidamente la atención de los reclutadores.

El ángel de la cancha

Su carrera profesional comenzó en 1939 cuando firmó con el club que lo llevaría a la gloria: River Plate. Desde el momento en que pisó el césped del Monumental, se convirtió en una leyenda viviente. Fue parte de la famosa “Máquina” y tenía un estilo tan elegante y una habilidad impresionante para meter goles imposibles que, con 317 goles, se convirtió en el máximo goleador de la historia del club.

Pero además de goleador, también ganó numerosos títulos nacionales e internacionales: ni más ni menos que nueve títulos de Primera División, tres Copas Ibarguren, tres Copas Aldao y dos Copas América, entre otros. Sus compañeros lo adoraban y los rivales le temían.

Ángel Labruna debutó en River Plate e hizo su trayectoria más larga allí. Rompió récords y obtuvo diferentes títulos.

Uno de los momentos más memorables de su carrera ocurrió en 1958 cuando el ‘Feo‘ se convirtió en el jugador más longevo en debutar en un Mundial, el de Suecia, a la edad de 39 años. Ese récord perduró hasta la Copa del Mundo de Qatar 2022, donde el canadiense Atiba Hutchinson hizo lo mismo a la misma edad con 288 días (Labruna tenía 256 días).

Ángel Labruna, imparable como técnico

Pero Ángel Labruna también fue un maestro fuera del campo. Después de retirarse como jugador, se convirtió en un exitoso entrenador y guio a River Plate hacia más triunfos. Con sus tácticas innovadoras, consiguió cuatro Torneos Metropolitanos y dos Torneos Nacionales, inspirando a una generación de futbolistas.

Como director técnico, siguió llevándole la gloria a River. Su liderazgo y tácticas inspiraron a varias generaciones de futbolistas.

Hasta el día de hoy, la figura de Labruna sigue siendo una fuente de orgullo para los hinchas de River Plate. Más allá de su fallecimiento el 20 de septiembre de 1983, Ángel Labruna fue más que un jugador de fútbol; fue un verdadero mago que conjuraba la magia en cada partido.

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