Esta vez vincularon los datos de HUNT con la información de la base de datos de recetas noruegas y encontraron que “casi 5800 participantes recibieron su primer medicamento recetado para dormir durante el período de estudio", señaló Ernstsen.
En efecto, esto significa que aproximadamente el 17% de los problemas de sueño de los participantes eran lo suficientemente graves como para justificar una receta de su médico.
No obstante, quienes estaban en las mejores condiciones físicas usaron menos de estos medicamentos recetados.
La investigadora concluyó que los hallazgos “respaldan la idea de que mejorar o mantener el estado físico puede ser una alternativa eficaz para prevenir los problemas del sueño".
Los resultados del estudio reciente se publicaron en Mayo Clinic Proceedings.
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