Nueva longevidad: la felicidad no es para cualquiera, pero que la hay, la hay

La nueva longevidad abre múltiples caminos para buscar felicidad. Individuales: como la tenista de 92 años, y grupales, pero siempre lo principal es la salud.

La nueva longevidad trae cambios al significado de la felicidad, porque vivir más años y bien obliga a replantear prioridades y, si bien cada vez más adultos mayores toman conciencia, los que están acostumbrados de jóvenes a la vida sana se avienen naturalmente a esta new way.

Argentinos larga vida: en la tercera edad, muchas personas todavía encuentran el espacio para hacer lo que aman.

Está el caso de Ana Obarrio, que a los 92 años juega tenis, participa en mundiales de la categoría Senior +85 años y está a punto de viajar a Creta, en Grecia, para disputar un torneo.

En 1948, se federó en ese deporte, pero a los 18 años, lo dejó para formar una familia: tiene 10 hijos, 38 nietos, 7 bisnietos. Cuando quedó viuda, a los 65 años, retomó la práctica activa y aún la mantiene.

"Me gustan los desafíos, no es que me gusten los problemas pero hay que resolverlos, me gusta vivir", enfatiza al ser entrevistada.

"Hay que tener un deseo para llegar a algo, una zanahoria, porque si te sentás en una silla y mirás el cielo se te pasa la vida", reflexiona.

"Si tuviera que dar un consejo a los jóvenes, les diría que tengan un deseo y que lo sigan siempre con toda el alma, por­que ´los deseos te movilizan´”, concluye.

La nueva longevidad como prisma de vida

Otro enfoque sobre la felicidad lo brinda Henry Steven, 88 años de vida y una eternidad de sabiduría.

Para este docente de Témperley, la clave para tener una vida feliz es aceptar que "uno no es uno, es todo lo que lo rodea. Si el que lo rodea está bien, uno está más que bien. Todo en la vida se puede solucionar y se puede mejorar”.

Subraya que "a mí me resulta muy agradable que si estoy con Uds. estén contentos y sean felices, y siempre me pasa lo mismo".

Y reafirma que "uno no es uno, es todo lo que lo rodea, no tener conflictos nunca con nadie, y saber que todo en la vida se puede solucionar y se puede mejorar, nunca es cortar nada, lo que está mal hay que tratar de mejorarlo y se lo hace con mucha dulzura, y sin tomar medidas enérgicas que no sirven para nada".

Pone como ejemplo que "cuando una persona hace algo que no está bien en lugar de reprocharle y sancionarlo hay que explicarle por qué podría estar mucho mejor y esa persona enseguida se va a dar cuenta porque es un ser humano y como tal tiene la ventaja de poder mejorar en cada momento".

Transmite como broche de la charla que "no me gusta echar a nadie en ningún lado porque está mal, si se equivocó uno también puede equivocarse y tiene que ser flexible de ver que se dé cuenta de que está equivocado y que la vida es mucho mejor si somos felices todos".

La salud lo es casi todo

El médico y cirujano Manuel Sans Segarra recuerda una verdad fundamental del filósofo alemán del siglo XIX Arthur Schopenhauer: "Cuando la salud falla, nuestra vida se rompe, el miedo toma el control y el bienestar desaparece".

En sus palabras: "9 décimas partes de la felicidad se deben a la salud, todos tenemos el triste ejemplo de que alguna vez hemos estado enfermos cuando entramos enfermos nos ponemos enfermos; sobre todo una enfermedad importante, incluso si compromete nuestra situación vital, se rompe nuestra vida, entramos en otro rol de pruebas diagnósticas, tratamientos, cirugías, radiosterapias, lo que sea que hago yo".

Agrega: "Entonces uno no es feliz sino que tiene miedo, miedo a la muerte, en el fondo condicionada por el ego".

Sans Segarra propone frenar ese deterioro con vida sana; primero cuidando la alimentación, que tiene que estar equilibrada cualtitativa y cuantitativamente; segundo, la vida anímica es fundamental: una persona con una mente auténtica, despejada, positiva, creativa, tiene una dinámica vital, mejorará mucho cosas, se cuidará más, tendrá mucha más.

La importancia del deporte

"El deporte es fundamental, cada día descubrimos cosas nuevas y ventajosas, hace dos años Kandel, premio Nóbel 2010, demostró que, cuando hacemos deporte constante y adaptado a la edad del hueso, se liberan los osteoblastos, se libera una hormona que se llama osteocalcina, cuyo efecto es muy positivo, evitando la pérdida de memoria; se está incluso tratando pérdidas de memoria con esta hormona. Tiene unos efectos extraordinarios, anímicos, biológicos, sobre la diabetes, la arterioesclerosis. Esto mantiene despierto", sostuvo.

Y agrega: "No se trata de esfuerzos heroicos, sino de una constancia adaptada a cada etapa de la vida. Escuchar a quienes entienden la medicina desde la ciencia y la sabiduría filosófica es el primer paso para cambiar el rumbo".

Construcción diaria de la salud

La propuesta es clara: "La salud no es un regalo, es una construcción diaria".

La felicidad tiene un significado muy amplio, pero puede resumirse en un estado emocional y mental complejo que combina la satisfacción general con la vida y la vivencia frecuente de emociones positivas.

No se trata de una meta estática o un estado de alegría perpetua, sino de un proceso dinámico y personal construido sobre el autoconocimiento, los vínculos auténticos y el sentido de propósito.

Hace casi dos mil años, el emperador romano Marco Aurelio ya consideraba que la manera en la que se comienza el día puede marcar por completo nuestra actitud ante la vida.

Su consejo sigue siendo hoy una de las reflexiones más inspiradoras: "Cuando te levantes por la mañana, piensa en el privilegio de vivir: respirar, pensar, disfrutar, amar".

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