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Longevidad récord de Lionel Messi: será el más veterano en las finales del Mundial más longevo

La longevidad es uno de los rasgos distintivos de este Mundial y Lionel Messi es el más veterano en jugar las finales. ¿Cuál es el secreto de su vigencia?

La longevidad de Lionel Messi, que con 39 años será el jugador más veterano de los cuatro equipos que disputarán las finales de este Mundial 2026, el más longevo de la historia, tiene como aditamento especial que el astro argentino viene de jugar completos dos partidos de 90 minutos más el alargue de 30, contra Cabo Verde y Suiza.

El arquero escocés Craig Gordon ha sido el de mayor edad en el certamen, con 43 años, aunque sin superar el récord del egipcio El-Hadary, quien sigue siendo el récord absoluto tras haber debutado en su primer Mundial, en 2018, a los 45 años.

El récord de longevidad en este Mundial 2026 lo detenta el arquero de Escocia Craig Gordon, con 43 años.

Ya quedaron eliminados del que probablemente será su último mundial el portugués Cristiano Ronaldo y el mexicano Guillermo Ochoa (ambos con 41 años), el arquero alemán, Manuel Neuer, de 40 años, lo mismo que el mediocampista croata Luka Modri, el bosnio Edin Deko, el caboverdiano Vozinha; y con 39 años el uruguayo Fernando Muslera, el japonés Yuto Nagatomo y el ecuatoriano Hernán Galíndez.

Longevidad emergente

Messi va por su quinto Mundial. Hizo 8 goles y dio 2 asistencias en apenas 6 partidos, y hasta se dio el lujo de errar dos penales.

Mide 1,70 metros y, a medida que transcurrieron los años, de aquel player esmirriado con movimientos eléctricos que parecía de videojuegos, se convirtió en el de andar por momentos cansino en estos días, que alterna relampagueantes arranques por derecha con retrocesos a marcar cuando ataca el equipo contrario.

Aún así, se impone sobre jugadores mucho más jóvenes en el Mundial 2026.

Jugadores distintos

El talento tiene mucho que ver pero el transcurrir de los años le hizo desarrollar una virtud que ya insinuaba en sus albores: hacerse un panorama del partido previo a fijar la vista en la pelota, a diferencia de lo que hace la mayor parte de los futbolistas.

Es que pertenece a la estirpe de los jugadores distintos, como Maradona o Riquelme, que tienen en la cabeza un partido diferente al que se ve en la cancha.

"Escanean" el campo antes de tomar contacto con el balón y encuentran espacios que nadie vio por donde generan muchas más jugadas de peligro.

Messi parece jugar a otro ritmo y no porque corra más o menos rápido.

Segundos antes de que le llegue el balón, se lo ve mover constantemente la cabeza hacia un lado y otro para observar a sus compañeros, a los contrarios y los espacios libres.

Y ya tiene decidida la jugada en su mente antes de haber siquiera tomado contacto con la pelota.

Sabe hacia dónde va a girar, quién quedará libre y dónde aparecerá el espacio para atacar.

En un análisis científico se desarrolló la hipótesis sobre la vigencia de Messi en los Mundiales.

Está varios segundos adelantado al resto y lo impone antes que los defensores reaccionen.

Es por ello que la edad nunca ha sido el verdadero rival de Messi. Porque el cerebro corre más rápido y mejor que las piernas.

Los partidos no los gana el que más corre sino que jugadores como Messi siguen demostrando que al fútbol, antes que nada, se juega con la cabeza.

Los cuarentones

Este es uno de los Mundiales con más jugadores de 40 años o más en la historia (al menos 8 según FIFA).

Craig Gordon es el claro líder y, si juega, se convertirá en el segundo jugador más viejo en disputar un partido de Mundial.

Pero además esta Copa del Mundo registró 72 futbolistas mayores de 35 años. Se trata de un pico histórico para el certamen tras el récord de la edición pasada con 41 jugadores por encima de esa barrera.

Para poner la cifra en contexto histórico, durante la cita de Italia 1990 eran tan solo siete.

El entrenamiento de Messi

Los entrenamientos combinan labores en campo, gimnasio, flexibilidad y descanso controlado.

Todo se monitoreado con GPS, mediciones de carga y análisis individual para que Messi rinda al máximo sin sobreexigirse. Ese equilibrio es hoy una de las claves de su prolongada carrera.

Su entrenamiento se basa en la fuerza funcional, la agilidad y la prevención de lesiones.

A diferencia de otros futbolistas, prioriza la velocidad y la movilidad por sobre la hipertrofia.

Las rutinas de Messi para entrenar lo preparan, sobre todo, a evitar que las fricciones deriven en lesión.

Realiza carreras con resistencia, ya sea con bandas elásticas o paracaídas de arrastre, para fortalecer la fase inicial del sprint, clave cuando acelera en los primeros pasos. Estos movimientos buscan cuidar articulaciones como tobillos y rodillas.

En el gimnasio, el foco está puesto en sostener potencia sin ganar masa muscular excesiva.

Planchas dinámicas, trabajo con rueda abdominal y rotaciones con poleas apuntan a una zona media sólida, capaz de absorber golpes sin desestabilizarlo.

Se suman sentadillas y peso muerto con cargas controladas para proteger cuádriceps, isquiotibiales y glúteos.

Y luego trabaja la flexibilidad y la elongación activa. Sesiones de yoga, estiramientos dinámicos y rutinas específicas para flexores de cadera y musculatura posterior de las piernas forman parte del día a día.

Esa elasticidad le permite llegar a pelotas imposibles y reducir el riesgo de contracturas o desgarros.

El "entrenamiento invisible" es vital. Utiliza crioterapia, baños de hielo, botas de presoterapia y un control estricto del descanso y la dieta para alargar su carrera al máximo.

Precisamente, hace 12 años que modificó su alimentación: redujo azúcares y ultraprocesados, dándole prioridad al agua, aceite de oliva, cereales integrales, frutas, verduras y proteínas magras, como pescado y pollo.

¿Habrá sido éste el último Mundial de Messi, o irá por el sexto cuando tenga 43 años?

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