Una de las autoras del estudio, la neuropsicóloga Heather Francis, le dijo a la revista PLOS one: "Simplemente reducir la ingesta de alimentos procesados y aumentar la fruta, las verduras y el pescado dio como resultado mejoras en los síntomas de depresión".
Durante 3 semanas, los participantes comieron estos alimentos cada día: 5 porciones de verdura, 2 o 3 frutas, 3 porciones de proteínas (carne magra, pollo, huevo o pescado 3 veces por semana), 3 cucharadas de frutos secos, 3 lácteos, 2 cucharadas soperas de aceite de oliva y 1 cucharada de cúrcuma y canela.
Francis sostuvo que "los alimentos altamente procesados aumentan la inflamación" y este es "un factor de riesgo para la depresión". Por eso, se incluyeron la cúrcuma y la canela: porque tienen propiedades antiinflamatorias, como también las verduras, frutas y pescado.
"En lugar de tratar de llevar a cabo dietas de moda excesivamente restrictivas que no son factibles a largo plazo, es útil saber que realizar estos modestos cambios en lo que se come puede tener un impacto real y medible en la salud mental", completó la doctora.
Por otro lado, cocinar también ayuda a combatir los síntomas depresivos.
La cocinoterapia ejercita la creatividad, aleja los pensamientos negativos y aumenta la confianza en la persona. También contribuye a que el interés perdido en las actividades cotidianas regrese y que el paciente establezca metas a cumplir. Según una investigación de la Universidad de Tohoku, cocinar incrementa notablemente la capacidad cerebral.
Por otra parte, mitiga los problemas digestivos, ya que al elegir alimentos sanos y frescos, ayuda con la pesadez y la acidez.