Un estudio llevado a cabo en la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) reveló que estos daños en el cerebro se producen en tan sólo cuatro semanas. Para el estudio se utilizaron ratas.
Según Ruth Barrientos, miembro del Instituto de Investigación en Medicina del Comportamiento de la Universidad y profesora asociada de psiquiatría y salud del comportamiento en la institución:
Estos hallazgos indican que el consumo de una dieta procesada puede producir déficits de memoria significativos y abruptos. En las personas que están envejeciendo, el deterioro rápido de la memoria tiene una mayor probabilidad de progresar a enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. Estos hallazgos indican que el consumo de una dieta procesada puede producir déficits de memoria significativos y abruptos. En las personas que están envejeciendo, el deterioro rápido de la memoria tiene una mayor probabilidad de progresar a enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer.
Grasas trans
Una alta ingesta de grasas trans (presentes las patatas fritas, por ejemplo) está vinculado a la contracción del cerebro y afecta la memoria.
Terry Davidson, profesor distinguido de neurología, indica que:
Comer en exceso alimentos no saludables puede conducir al sobrepeso pero mirando más allá, hemos encontrado un enlace preocupante entre una dieta rica en grasas saturadas y las enfermedades relacionadas con el cerebro. Comer en exceso alimentos no saludables puede conducir al sobrepeso pero mirando más allá, hemos encontrado un enlace preocupante entre una dieta rica en grasas saturadas y las enfermedades relacionadas con el cerebro.
Asimismo, un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego (EEUU) publicado en la revista especializada Plos One, indica que las grasas “trans” producen una reducción en el funcionamiento de la memoria.
Para ello, se monitorizaron los datos de 1.018 hombres, quienes hicieron una prueba de palabras. En el caso de los menores de 45 años, por cada gramo adicional de grasas trans que consumían diariamente, la media de palabras recordadas se reducía en 0,76 términos menos.
Comida rápida
La comida rápida también afecta la memoria y cerebro. Seguro ya te lo imaginabas.
Y es que, cuando comemos comida rápida se ve afectada la producción de dopamina, una hormona que también participa en la función cognitiva, concretamente en la capacidad de aprendizaje, la motivación y la memoria.
Por ello, abusar de la comida rápida (más de 3 o 4 veces a la semana) puede dañar tu cerebro, además de causar obesidad y sobrepeso.
Cafeína
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos indica que 600 miligramos de cafeína al día pueden provocar dolores de cabeza, elevar la ansiedad y los trastornos relativos al sueño.
Y sabemos que la falta de sueño ocasiona problemas en la consolidación de la memoria, aprendizaje, estado de ánimo y comportamiento.
De hecho, una investigación publicada en Nature, sugiere que las personas que no duermen lo suficiente entre los 50 y 60 años pueden estar aumentando sus posibilidades de desarrollar demencia.
Según el equipo médico de la Clínica Mayo:
No existe ninguna necesidad nutricional para la cafeína. Se puede evitar en la alimentación. No existe ninguna necesidad nutricional para la cafeína. Se puede evitar en la alimentación.
Fructosa y edulcorantes
El sustituto del azúcar, la fructosa, el jarabe de maíz de alta fructosa, obstaculiza el funcionamiento de las células del cerebro.
Según una investigación publicada en The Journal of Physiology, Este componente reduce así nuestra capacidad para capacidad aprender y para recordar información.
Mientras, los edulcorantes artificiales, si se toman durante mucho tiempo, pueden provocar daños cerebrales y problemas con la capacidad cognitiva.
Sal común
Un nuevo estudio sugiere que una dieta con alto contenido de sal común puede traer devastadoras consecuencias al cerebro.
El alto consumo de sal común puede causar la reducción del flujo sanguíneo cerebral, y por ende, hipoxia y deterioro cognitivo que aumenta el riesgo de padecer Alzheimer.
En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo de sal debería ser máximo de de 5/g al día.