"Si la depresión es el precio por poder sentir la vida, vale la pena pagarlo"

Matt Haig tenía 24 años, estaba la flor de su juventud estudiando literatura, cuando tras una vacación con su novia en Ibiza (la ciudad española a la que muchos jóvenes europeos van a vivir de fiesta), se encontró sumido en una depresión profunda, viviendo otra vez en la casa de su infancia.
Comenzó a escribir pequeñas cosas en papeles, como forma de intentar articular sus pensamientos. En lugar de recurrir a la medicación, decidió explorar por su cuenta qué cosas lo hacían sentir mejor. Su experiencia con la depresión quedó plasmada en el libro "Razones para seguir viviendo".
En esta nota, algunos consejos que el escritor brinda para transformar la depresión en una fuerza vital.
"Lo que en última instancia me ayudó fue el tiempo", dijo en 2015 al diario The Guardian. "La depresión me dijo que no llegaría a mi cumpleaños número 25, luego llegué a los 25... Y luego llegué a los 30."
Haig asegura que escribir libros le salvó la vida, pues, "en un mundo que intenta cada vez más aislarnos del entorno y de nuestro verdadero yo, los libros son nuestro camino hacia la libertad, hacia los otros". En similar dirección, el escritor Junot Díaz cree que un leer un libro puede devolverte los pedazos de vos mismo que estaban dispersos, reacomodados en el orden correcto.
De ese viaje hacia sí mismo, Haig salió con 5 novelas para adultos, 2 de ellas bestsellers, y otros libros para niños y jovenes. Su último libro, "Notas sobre un planeta nervioso", explora cómo mantenerse de pie en un mundo que se mueve demasiado rápido, y que produce mucha ansiedad (en especial las redes sociales). En este último libro, Heig retoma el tema de la depresión.
"Me enfermé en 1999 y ni siquiera tenía un teléfono celular. Facebook y Twitter proveen una cultura samaritana: la gente está allí para chatear 24/7. Dicho esto, los aspectos adictivos de la internet, el compararte con otra gente, es negativo para la salud mental."
La depresión (del latín depressio, que significa ‘opresión’, ‘encogimiento’ o ‘abatimiento’) es el diagnóstico psiquiátrico y psicológico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana, explica Wikipedia.
El actor Jim Carrey, quien también la ha padecido, considera a la depresión un descanso profundo que pide el cuerpo de interpretar los personajes a los que estamos acostumbrados. Dice que se diferencia de la tristeza en que la tristeza es sólo circunstancial, tiene que ver con lo que pasó o no pasó, con un duelo. "La depresión es tu cuerpo mandandote al diablo y diciéndote que ya no quiere ser ese personaje."
Volviendo a Heig, el escritor apuntó en twitter: "El problema de la depresión es que para mejorar necesitás ser bueno con vos mismo y sin embargo la depresión te hace sentir que no mereces recibir ninguna bondad."
Quizás el mensaje más importante de Heig sobre la depresión, es que esta puede ser una fuerza para el bien. "Te hace apreciar cosas que de lo contrario no podrías apreciar: como simplemente estar vivo. Pensar sobre la muerte te hace analizar lo que es la vida. La ansiedad te vuelve curioso y la curiosidad lleva a la comprensión. Yo no sería escritor si no fuese por la depresión." El escritor está seguro de que si la tristeza, la depresión y la muerte no existieran, tampoco habría arte, música, diarios, amor, porque todos viviríamos en un estado monótono de felicidad.
Estos son algunos hábitos que Heig descubrió que lo hacen sentir bien, explica en el portal CuerpoMente.com:
Buscar la luz natural. Algunas personas son especialmente sensibles a este factor. De hecho, existe un término que es Transtorno Afectivo Estacional (TAE), o "depresión de invierno", que designa a aquellas personas que desarrollan depresión ante la falta de luz y los días más cortes del invierno. Por eso, es importante intentar recibir luz solar en algún momento del día, e incluso cuando nos toca estar en ambientes cerrados, que estén lo mejor iluminados posible. Dejar las persianas abiertas.
Pero además, Haig derramó nueva sabiduría que extrajo de su experiencia en el discurso que brindó en aceptación del título honorario que recibió de la Universidad de Kingston. Aquí, algunas de las frases que no hay que perderse.