"A mi derecha podía ver una luz hermosa y me dirigía hacia ella. Pero luego me sentí atraído de vuelta a mi cuerpo y acto seguido, me desperté en terapia intensiva. Casi me sentí enojado de ser traído de vuelta", le relató uno de los pacientes, llamado Harry. El capellán apunta que Harry había tenido la experiencia de salir de su cuerpo.
Si bien a aquellos de nosotros que no hemos atravesado experiencias similares nos puede resultar difícil de imaginar sentir algo así, es posible extrapolar estas experiencias a cualquiera de nosotros y sacar una lección de ellas. Muchas personas, con la cercanía a la muerte, toman consciencia de ser parte de algo que los trasciende. Recordar esto es esencial cuando atravesamos momentos difíciles o angustiantes. Si en esos momentos, tenemos la capacidad de "salir" de nosotros mismos y reconocer que somos parte de algo más grande, todo cobra otro sentido y perspectiva.
"Todos conocemos ese sentimiento que hace que se nos caiga la mandíbula y nos envía escalofríos por la espalda, suscitado por esos momentos que nos quitan la respiración, en los que nos sentimos increíblemente pequeños en relación a algo magníficamente increíble", escribió Christopher Bergland de la revista Psychology Today. Se refiere a esas experiencias en las que tomamos consciencia de que somos parte de algo más grande.
En un estudio que está cerca de ser publicado, Mark Seery de la Universidad de Buffalo y sus colegas de la Universidad de Essex, en Gran Bretaña, arrojan que tener la capacidad de tomar distancia y darnos cuenta de que somos parte de algo más grande es la clave para que los obstáculos que nos asustan se conviertan en desafíos a los que ya no le tenemos miedo. En cambio, una persona demasiado inmersa en sí misma, incapaz de darse cuenta de que forma parte de algo que lo trasciende, percibirá cada obstáculo como una amenaza a la que temer. Estar menos centrado en uno mismo, explican, hace que los obstáculos parezcan triviales, mientras que estar muy centrado en uno mismo, hace que las capacidades propias parezcan insignificantes.
Los astronautas que pudieron mirar la Tierra desde afuera a menudo reportan haberse sentido sobrecogidos al darse cuenta lo pequeña y frágil que es nuestra presencia en el universo, y al mismo tiempo, haber tomado consciencia de que todo lo que existe en el mundo es una sola cosa.