Un estudio publicado en los Archives of General Psychiatry determinó que las personas optimistas viven más que las pesimistas, con un 23% menos riesgo de morir por insuficiencia cardíaca. Esto se relaciona con el cortisol y las enfermedades que generan el estrés.
Para dejar de quejarse hay que reconocer lo que uno hace. Según Sergio Fernández, líder del Instituto Pensamiento Positivo, hay que dejar de juzgarlo todo. Y si no te desagrada lo suficiente como para cambiarlo, hay que disfrutarlo igual. Además, propone hacer una pequeña prueba piloto: no emitir quejas durante 1 semana.
Existen muchos beneficios de eliminar los pensamientos negativos.
Se favorece a un estado de ánimo más adecuado y más salud.
Uno está a disposición de resolver las dificultades que se le presentan en el camino.
La familia disfrutará más de la propia compañía. Párrafo aparte, mantener una conversación con conocidos, amigos o familiares basada en quejas propias es absolutamente aburrida. Pero, proponer que el otro ayude a solucionar ese problema, motivo de la queja, es una buena manera de prosperar. Por ejemplo, en vez de quejarse por un embotellamiento con un compañero de trabajo, preguntarle si hay otra manera de evitarlo, como una ruta alternativa o realizar un carpool, entre otras.
Fomenta a la responsabilidad de las cosas que se dicen o se hacen, en vez de culpabilizar al otro.
¿Cómo dejar de quejarse?
- Identificar el porqué y el para qué de las quejas.
- Detectar los temas de las quejas y enfocarse en las soluciones.
- Abandonar el rol de "amargado".
- A la mañana, pensar que será un día sin quejas.
- Entrenar la mirada positiva: pensar en todo lo bueno que hay en el entorno.
- Adquirir un compromiso de cambio para dejar de quejarse.
- Dirigir la atención a otra cosa y evitar que desencadene el estrés, el miedo o la ansiedad.
- La vida es caótica y hay poco control sobre las cosas que lo rodean a uno, pero la decisión está en quejarse o no. Hay que aprovechar las situaciones para relajarse y sonreír.
- Meditar es importante para dejar los pensamientos negativos fuera del organismo. Este un hábito saludable en el que se concentra en la respiración y en la poca interacción con los pensamientos. Unos minutos de meditación al día es importante para aprender a no reaccionar bruscamente frente a las adversidades de la vida.