"Obviamente, cada relación es diferente, así como la composición emocional de las partes involucradas. A pesar de que no podemos atribuir los descubrimientos científicos a cada situación, hay algunas investigaciones que vale la pena considerar sobre cómo algunos rasgos de personalidad pueden impactar en la respuesta al rechazo", escribió Wendy L. Patrick en la revista Psychology Today.
En un estudio del año 2015, liderado por Ashleigh J. Kelly, se encontró que la reacción de los hombres heterosexuales frente al rechazo depende de su grado de "dominancia social" (el deseo de los individuos por establecer y mantener la jerarquía social y la subordinación de grupos inferiores a los superiores, según la Teoría de la Dominancia Social). Es decir, hombres con mayor orientación hacia la dominancia social, tenían más chances de culpar a los mujeres, y de haber respondido a rechazos pasados con manipulación e insistencia, así como con agresiones y amenazas de violencia.
En el caso de las mujeres, otro estudio, del año 2018, encontró que la depresión es un factor preponderante para saber cómo una mujer podría reaccionar frente a un rechazo amoroso. Las mujeres deprimidas, encontraron, son más sensibles emocionalmente tanto al rechazo como a la aceptación en el contexto romántico.
"El rechazo no es necesariamente un reflejo de fallas o defectos personales, pero a menudo simplemente refleja una incompatiblidad relacional", explica Patrick. "La incompatibilidad no significa que nunca encontrarás a la persona correcta, solo significa que en este momento, estás con una persona que no es para vos. La vida es corta; buscá pasarla con seres queridos que claramente son recíprocos frente a este sentimiento. A menudo reconocemos en retrospectiva que el tiempo que pasamos con una pareja que no nos quería es tiempo perdido."
Otro dato interesante: Un estudio del año 2013 de Rainer Romero-Canyas y Geraldine Downey encontró que aquellas personas altamente sensibles al rechazo tienden a esperar ansiosamente el rechazo, en oposición a aquellas con baja sensibilidad al rechazo. Esto significa que aquellas personas que confían en que serán aceptadas por potenciales parejas, subestiman las reacciones negativas hacia ellos, en oposición a aquellas personas que están esperando ser rechazadas. "Ellos marcaron que esto es consistente con el hecho de que el optimismo interpersonal, que probablemente emana de experiencias previas de haber sido aceptado, puede influenciar la percepción y promover un comportamiento de acercamiento que aumenta las posibilidades de conectarse con otros", explicó Patrick.
Solemos responder a los rechazos amorosos encontrando la culpa en nosotros mismos, hallando cada una de nuestras faltas, dándonos patadas cuando ya estamos en el piso y destruyendo nuestra autoestima, explicó Guy Winch en un artículo en Psychology Today. La mayoría de los rechazos románticos son una cuestión de incompatibilidad o falta de química, mal 'timing', y otras cuestiones que tienen que ver con una dinámica mutua. Culparnos a nosotros mismos y atacar nuestro valor aumenta el dolor emocional que sentimos y vuelve más difícil la recuperación.