Ya sea que hayan aumentado las disfunciones eréctiles o que cambió la percepción en torno a qué la configura, lo cierto es que en cualquiera de ambos casos, llama la atención que tantos hombres jóvenes no se sientan a gusto con su vida sexual. Y un nuevo artículo del diario The Guardian, publicado por Amy Fleming, apunta a que la culpa la podría tener una excesiva y temprana exposición a la pornografía.
"Hasta el 2002, la incidencia de hombre menores de 40 años con disfunción eréctil era alrededor del 2 o 3%. Desde 2008, cuando la pornografía de transmisión gratuita y alta definición se volvió tan fácilmente accesible, ha aumentado regularmente", dijo Mary Sharpe, de la fundación Reward, al diario.
En inglés, el fenómeno recibe el nombre de Pornograph-induced erectile dysfunction, abreviado en las siglas PIED. La traducción al español de esto sería 'disfunción eréctil inducida por la pornografía'.
Investigaciones sobre adictos a la pornografía, muestran que ellos tienen los mismos cambios cerebrales que los adictos a otras cosas. Como en cualquier otra adicción, la "dosis" o el "voltaje" de la pornografía que necesitan mirar para excitarse los hombres atados al hábito, suele ser cada vez mayor.
Gabe Deem, fundador de un grupo de recuperación de la pornografía, llamado Reboot Nation, contó la siguiente experiencia a The Guardian, de cuando tenía 23 años. "Intenté tener sexo con una chica hermosa, una mujer que me atraía mucho, y no pasó nada. No podía sentir ninguna atracción física y no podía tener la más mínima erección."
Clare Faulkner, terapeuta psicosexual y de relaciones, es otra de las que piensa que hay un vínculo entre las importencias sexuales y el consumo de pornografía. Ella explica que el problema con la pornografía es que "es una experiencia muy disociada. La estimulación viene de afuera, lo que puede volverte muy difícil el estar en tu propio cuerpo." Adicionalmente, aduce, la pornografía perpetúa el mito de que "los hombres son rocas duras y las mujeres están listas para el sexo todo el tiempo."
Los hombres que consumen pornografía se acostumbran a estar en total control de su experiencia sexual, lo que, explica Faulkner, "no se replica en el mundo real". Cuando se encuentran con una persona de verdad, con necesidades e inseguridades, puede resultarles deserotizante.
Según The Guardian, si bien es difícil de demostrar científicamente un vínculo directo entre la pornografía y la disfunción eréctil, echar una mirada a los foros donde se encuentran y se acompañan hombres que tienen disfunciones eréctiles inducidas por la pornografía, muestra que tan pronto como los hombres dejan su hábito del porno, empiezan a recuperar su habilidad de excitarse en la intimidad real.