Dismorfia de Zoom ¿Qué es?
Nina Savelle-Rocklin, psicoanalista especializada en trastornos alimentarios, explica todo lo relacionado con la 'dismorfia de Zoom' en Psychology Today.
"La dismorfia de zoom se refiere a un tipo de Trastorno Dismórfico Corporal (TDC) conocido como dismorfia facial. Quienes padecen esta afección escudriñan su nariz, piel, dientes, orejas y otros aspectos de su rostro, fijándose en lo que creen que debe cambiar y evitando las interacciones sociales".
"Verse a sí mismos en la pantalla de una computadora es como mirar en un espejo de la casa de la diversión y creer que la imagen distorsionada refleja la realidad".
Y aclara que, aunque Zoom Dysmorphia no aparece en el Manual de diagnóstico y estadístico (DSM) y, por lo tanto, no es un diagnóstico oficial, es un concepto importante.
¿Cuáles son los signos de la dismorfia?
En el caso de la dismorfia de Zoom, siguiendo los apuntes de Savelle-Rocklin, puedes preguntarte:
¿Sientes ansiedad por asistir a videoconferencias con la cámara encendida?
¿Intentas lucir perfecto antes de las videollamadas?
¿Te centras en tu apariencia en pantalla y encontrar fallas?
¿Crees que los demás se centran en tus defectos percibidos?
Aunque, para cualquier tipo de dismorfia corporal -según la Clínica de Mayo- estas son las señales que indican que una persona puede padecer dicho trastorno:
- Estar extremadamente preocupado con un defecto percibido en la apariencia que los demás no pueden ver o que parece poco importante.
- Fuerte creencia de que tienes un defecto en tu apariencia que te hace feo o deforme
- Intentar ocultar los defectos percibidos con el estilo, el maquillaje o la ropa
- Comparar constantemente tu apariencia con la de los demás
- Tener tendencias perfeccionistas
- Evitar situaciones sociales
¿Cómo tratar la dismorfia?
El tratamiento de cualquier tipo de dismorfia, puede incluir la terapia cognitivo-conductual, y en algunos casos medicamentos.
Para la especialista, combatir este trastorno significa "convertir la vergüenza en autoaceptación", de ahí que también trabajen con el autoestima del paciente por medio de la terapia. Y es que este trastorno, cuyas causas no son específicas (aunque pueden influir los antecedentes familiares) también se relaciona con un déficit de autoestima.
"Sanar el pasado y cambiar nuestros pensamientos y sentimientos puede transformar la forma en que nos vemos a nosotros mismos, literal y figurativamente", concluye.