*El efecto irritante de ciertos aditivos alimentarios, la cafeína y el alcohol. De este último, su ingesta excesiva puede hacer que se irrite la mucosa gástrica y, por consiguiente, que nos sintamos peor. Aun así, no pasa nada por tomar una copa de vino durante la comida.
*Las comidas especiadas y el consumo de alcohol en exceso.
*Ingesta en exceso.
*El retraso del vaciado gástrico inducido por alimentos con elevado contenido en grasas.
*El incremento de la presencia de gas provocado por comidas con carbohidratos poco absorbibles, como los que están presentes en las bebidas espumosas, los turrones, los postres y las comidas con mucha manteca. A estos solemos tomarlos a modo de postre, cuando nuestro estómago está lleno.
Consejos para mejorar las digestiones pesadas en Navidad
*Comer despacio y masticar bien
*Controlar la cantidad de comida, evitar los excesos.
*No tomar bebidas gaseosas y limitar el consumo de alcohol.
*Moderar el consumo de embutidos.
La salud mental también juega un rol fundamental en estas fechas y repercute en el correcto funcionamiento del organismo. Por eso, es aconsejable dejar a un lado las preocupaciones y reencontrarse con familiares y amigos y disfrutar del momento, obviamente con todos los cuidados para evitar la propagación del coronavirus.