La esperanza es un mecanismo de supervivencia, es decir, el cerebro siempre priorizará el optimismo y la superación antes que al derrotismo. Esta es la única manera de poder avanzar en la vida.
Una investigación llevada a cabo en la Universidad de Sichuan, China, demostró que la esperanza es un remedio natural contra el estrés y la ansiedad. En las resonancias magnéticas se ha visto que gracias a la terapia y al entrenamiento de la esperanza, el cerebro cambia. Con mayor activación en el área de la corteza orbitofrontal medial lateral, hay mayor motivación y confianza en uno mismo.
A continuación, claves para entrenar al cerebro:
Encontrar significados chicos pero importantes en el día a día
Nuestro cerebro necesita cosas, dimensiones y personas con las que relacionarse para encontrar seguridad. Tener aficiones, recordar qué nos apasiona o nos gustaría lograr ofrece anclas para sentirnos seguros. Se los puede anotar, en un cuaderno o en el celular, buscar frases que representen esos significados. Por ejemplo, "Mi trabajo es importante, quiero avanzar".
Dejar de mirar para atrás
Hay un frase popular que dice: "Los ojos están mirando hacia adelante por algo". Efectivamente, mirar hacia atrás enferma. No enfocarse en la nostalgia, ni en el ayer perdido. Esto no permite avanzar ni disfrutar del presente, tampoco organizar planes a futuro. Soltar de una vez el pasado.
Pensar a corto plazo
Para tener una mayor sensación de control y reducir el estrés o la ansiedad, poner la mirada en aquellas cosas próximas, mañana, pasado, dentro de una semana. Lo que suceda de acá a dos años es incierto y, aunque está bien tenerlo presente, puede ser que todo cambie de un día para el otro. Lo más recomendable es ponerse metas sencillas para los próximas días.
Lo más adecuado es posicionarse en el presente, ya que es la zona de supervivencia y tierra fértil de oportunidades y deseos. Cumplir objetivos hará que el sentido de esperanza se incremente y aumentará nuestra seguridad.