Muchas emociones negativas, como la tristeza, la vergüenza o el miedo, nos hacen querer correr y escondernos. Pero no ira. La ira nos hace querer acercarnos, luchar o confrontar a nuestros enemigos. Eso hace que la ira sea una emoción negativa única.
Es importante que lo manejemos para no sobreexpresar nuestro enojo, pero también debemos tener cuidado de no reprimir nuestro enojo, ya que eso también puede ser malo para nosotros. La ira parece ser más beneficiosa cuando se maneja y expresa de manera controlada y positiva.
Las emociones de ira pueden incluir:
Frustración
Desprecio
Indignación
Furia
Amargura
Resentimiento
Se cree que cada una de estas emociones está estrechamente relacionada con la ira y es posible que tendamos a expresar algunas de estas emociones más que otras.
Cómo controlar la ira
Para manejar la ira, es probable que cada uno de nosotros se beneficie de diferentes estrategias. Por ejemplo, aquellos que expresan demasiado su enojo pueden necesitar desarrollar habilidades cognitivas para replantear sus experiencias y regular sus emociones. Por otro lado, aquellos que reprimen su ira pueden necesitar aprender a comunicar su ira de manera más directa.
Técnicas para controlar la ira
1. Lleve un diario de la ira: llevar un diario puede ayudarlo a comprender mejor de dónde proviene su ira y los procesos de pensamiento que la descontrolan. Entonces, en su diario, intente explorar qué es exactamente lo que está desencadenando su enojo. ¿Qué pensamientos tiene? ¿Qué emociones tiene? ¿Qué podría hacer para resolver su enojo?
2. Maneje los pensamientos de enojo: intente replantear su enojo de manera que lo ayude a cambiar las cosas que lo molestan.
3. Habla por sí mismo: practique ser asertivo, negociar por sí mismo y establecer límites para reducir los sentimientos de impotencia. La ira puede ser una emoción intensa, pero también se puede controlar. Con suerte, estos conocimientos y sugerencias le ayudarán a avanzar en la dirección correcta.