1. Practique perder: vea las oportunidades para perder mejor. No espere a los grandes, pruébelo durante los pequeños momentos de la vida. Podría ser cuando su jefe elige la idea del pasante sobre la suya, o cuando la última persona admitida está justo delante de usted en la fila. La práctica lo ayudará en las batallas más importantes que se avecinan.
2. Asumir la responsabilidad: Asumir la culpa de la pérdida ayuda a desarrollar la fuerza interior. Si está en el liderazgo, intente cargar con la culpa para proteger a los demás cuando su equipo pierda. Es un gran entrenamiento de fuerza, como hacer flexiones adicionales.
3. Modele la pérdida: pierda con gracia frente a sus hijos, sus colegas y su pareja. Muéstrele a la gente que lo rodea que puede sobrevivir al golpe. Les mostrará lo fuerte que es en realidad. Y será un modelo de pérdida elegante que ellos mismos pueden practicar.
¿El fracaso es tan malo?
Destapemos algunos mitos:
* Perder NO lo convertirá en un perdedor: Las cosas que le suceden no lo definen, pero sí lo hace la manera en la que las afronta.
* Ha fracasado y podrá conseguirlo: Aprender a perder permite comprender que para tener éxito a veces hay que fracasar repetidas veces.
* Perder NO es humillante: Lo verdaderamente humillante es perder y darse por vencido. Por eso, levantarse otra vez y aprender es muy valioso.
Ningún camino es fácil, por eso, hay que tener claro que para ganar, hay que perder. En la mayoría de las veces, hay que saborear el fracaso en reiteradas ocasiones. No tema, y siga adelante.