De la investigación dijeron que 3 o más veces al día de cepillado se asocia con una disminución del 10% del riesgo de fibrilación auricular y del 12% de insuficiencia cardíaca.
Esa protección al corazón puede ser porque el cepillado de los dientes reduce las bacterias en la biopelícula subgingival (entre los dientes y las encías), evitando así su paso a la sangre.
"Es difícil afirmar que el cepillado de dientes vaya a prevenir la enfermedad cardiovascular porque habría que diseñar un estudio específico, pero las pistas apuntan en esa dirección. Existen trabajos desde la odontología que sugieren que el tratamiento de la enfermedad periodontal se relaciona con un mejor pronóstico cardiovascular", expresó el cardiólogo español José Gómez Doblas a El Confidencial.
"Hemos estudiado a un grupo grande de personas durante un largo periodo, y esto da fuerza a nuestros hallazgos", advirtió el autor coreano del estudio.
Lo novedoso del estudio es que la fibrilación auricular está relacionado con las bacterias orales, sobre todo cuando es una alteración del rimo cardíaco y no de una enfermedad relacionada con la inflamación (como la patología coronaria).
De todas formas, el estilo de vida tiene un gran impacto en las enfermedades cardiovasculares y la salud oral, por eso no se pueden descartar ni establecer ninguna asociación con seguridad, aunque este tipo de estudios permiten valorar nuevos factores que repercuten en el organismo.
Según la clínica Mayo, "la fibrilación auricular es la frecuencia cardíaca acelerada e irregular que puede aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones relacionadas con el corazón".
"Durante la fibrilación auricular, las dos cavidades superiores (aurículas) del corazón laten de forma caótica e irregular, sin coordinar con las dos cavidades inferiores (ventrículos) del corazón. Los síntomas de fibrilación auricular generalmente comprenden palpitaciones, dificultad para respirar y debilidad", señalaron.
Por eso, para prevenir esta afección hay que tener un estilo de vida saludable, como seguir una dieta balanceada, hacer actividad física, no fumar, limitar el consumo de alcohol y cafeína, reducir el estrés y, gracias a este nuevo estudio, mantener una limpieza adecuada en la boca.