"Que la gente vuelva a aburrirse, poquito, sin culpa, y deje que la mente divague para dar lugar a la creatividad", exhortó.
Y enumeró los momentos estelares de la humanidad, contenidos en el libro de Zweig, donde se produjo la chispa: "Arquímedes estaba dándose un baño cuando descubrió la flotabilidad; Isaac Newton, en 1666, estaba viendo cómo caían las manzanas y, en su ensoñación, se preguntó si la fuerza que la atraía hacia el suelo era la misma que mantenía a la Luna en órbita alrededor de la Tierra; el propio Einstein en 1905, estaba ahí dando vueltas y se preguntaba qué sucedería si se subiera a un rayo de luz y ahí nació la relatividad.
Necesidad de aburrirse
Además de hacer deporte, que puso de relieve que funciona mejor que los antidepresivos porque fabrica una sustancia BNDF (el factor neurotrófico derivado del cerebro que lo lleva a su máximo potencial), insistió con la necesidad de aburrirse, de divagar.
"Conocer nuestros pensamientos, las relaciones sanas. El estudio más importante que existe sobre envejecimiento en el mundo está en la Universidad de Harvard. Lo lidera Robert Wandinger, quien ha mirado cómo envejecer y proteger el envejecimiento", dijo.
Agregó: "De todas las variables, la soledad mata, las relaciones saludables nos protegen. Hay que dedicarle más tiempo a la gente que queremos, hay que volver a querer, a meter amor, intoxicados de miedo nos salva la oxitoxina, nos salva el amor", enfatizó.
Experto en felicidad, Waldinger había dicho al respecto que "el hallazgo sorprendente es que nuestras relaciones y la felicidad que sentimos en ellas influyen poderosamente en nuestra salud".
Robert Waldinger, JUniversidad de Harvard: descubriendo el secreto de la felicidad
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El autocuidado
Y que "cuidar el cuerpo es importante, pero cultivar las relaciones (las familiares, las sociales) también es una forma de autocuidado. Creo que ahí reside la clave", añadió, destacando que muchas de las enfermedades que se sufrieron eran evitables.
Una de las cosas simples que pueden cambiar la salud mental… y que hoy casi nadie prioriza, es mover el cuerpo, no solo por estética, sino por biología.
El ejercicio aumenta el BNDF, que es una proteína que favorece la neuroplasticidad, de modo que el cerebro aprende mejor, se adapta mejor y se deprime menos.
Pero se está perdiendo algo importante: aburrirse, para lo cual hay que prescindir del celular, de los estímulos y abstenerse de llenar cada silencio.
"Las mejores ideas no nacen del ruido, sino cuado la mente está en calma. La creatividad aparece en la divagación y llega la claridad", asegura.
Reflexiona que, en contraposición, vivimos hiperestimulados y que el cerebro no fue diseñado para estar activado todo el tiempo.
Termina aconsejando dedícale tiempo a las personas que se aman y a uno mismo, lo cual considera como un factor determinante en la longevidad: "La soledad enferma, las relaciones nutren y fortalecen", concluye.
En consecuencia, el autocuidado conjuga ejercicio físico, descanso, dieta, placer sexual; con la parte emocional: manejo del estrés, positividad, resiliencia; dar y recibir amor, tener relaciones sanas, y el equilibrio cognitivo, como la conexión con la Naturaleza, la música, algún hobby, el aprendizaje, los placeres y deseos.