Los pescados azules son ricos en ácido graso Omega 3 docosahexaenoico (DHA), un nutriente que ayuda a tener un menor deterioro cognitivo y disminuye el riesgo de padecer enfermedades como el alzhéimer. Asimismo, ayudan a las células del cerebro a interrelacionarse entre ellas. Sí, es bueno para la inteligencia.
De hecho, diferentes estudios indican que comer pescado es beneficioso para la creación de químicos cerebrales encargados de mejorar las funciones de aprendizaje y retención mental.
Cacao puro y canela
Ambos son alimentos ricos en polifenoles, compuestos antioxidantes que luchan contra contra los radicales libres en nuestro organismo, protegen las neuronas y ayudan a la prevención del deterioro cognitivo, es decir, el declive de las funciones cognitivas como la memoria.
Nueces
Son buenas tanto para el cerebro, como para el corazón (y para la dieta por su efecto saciante)
La nueces son ricas en ácido alfalinolénico (ALA), un tipo de ácido graso Omega 3 que ayuda a bajar la presión arterial y protege las arterias. Además son fuente de muchas proteínas.
Aguacate
Estudios han demostrado que comer aguacate beneficia a la memoria operativa y las habilidades para resolver problemas. ¿Por qué? Debido a su riqueza en grasas monoinsaturadas (grasas saludables) y ciertos fitoquímicos que evitan el deterioro cognitivo.
Otro alimento con este tipo de ácidos grasos saludables para el cerebro, es el aceite de oliva.
Cítricos y verduras
Los alimentos con vitamina C están asociados con un mejor desempeño cognitivo, algo que también ocurre con los plátanos, ricos en vitaminas B6.
"Quizás se debe a su función antioxidante y a que participa en la producción de los neurotransmisores, las biomoléculas que se encargan de transmitir la información de una neurona a otra", explicó Gurutz Linazasoro, portavoz de la Sociedad Española de Neurología, a BBC Mundo.
Aunque todos estos alimentos no son milagrosos, ciertamente ayudan a mejorar el funcionamiento cerebral. Ahora, lo que sí debes evitar es el exceso de sal, azúcar y las grasas trans que se encuentran en alimentos procesados y son enemigos número 1 del cerebro.