Sport también aportó una clave importante para medir el alcance del problema: no se trata de una recaída de una lesión anterior. Para Nico, que viene de una temporada marcada por problemas físicos, pubalgia y meses de dolor, esa diferencia tiene peso. Aun así, el mismo medio advierte que el caso exige máxima prudencia, porque una lesión muscular en un jugador con ese recorrido no admite riesgos innecesarios. Forzar antes de tiempo podría transformar una recuperación posible en un problema mucho más serio.
Por eso España camina entre la cautela médica y la urgencia competitiva. El técnico sabe que no puede apurar a uno de sus futbolistas más desequilibrantes, pero también entiende que, en una Copa del Mundo que ya entró en zona decisiva, recuperar a Nico para unos hipotéticos octavos sería una noticia enorme. Hoy no está descartado para el resto del torneo. Su vuelta depende de cómo evolucione el aductor, aunque la primera ventana real ya aparece marcada en el calendario.
Yéremy Pino, la otra lesión que condiciona los planes de De la Fuente
El caso de Yéremy Pino abre otro frente para el seleccionador, aunque con un diagnóstico menos alarmante que el del jugador del Bilbao. La federación descartó una fractura y confirmó que el futbolista sufrió un esguince acromioclavicular, una lesión dolorosa en la zona del hombro, pero de una naturaleza distinta a la muscular. En ese sentido, el escenario permite algo más de margen: si la evolución es buena, Yéremy podría seguir disponible durante el Mundial, incluso con protección o algún tratamiento específico si el cuerpo médico lo considera necesario.
La importancia del extremo polivalente no pasa solamente por si iba a ser titular o suplente. En el dibujo de España, el plan más lógico parecía sostener a Álex Baena por izquierda y a Lamine Yamal, ya recuperado, por derecha. Ahí el jugador del Crystal Palace aparecía como una pieza de recambio, un extremo capaz de entrar en el segundo tiempo, atacar piernas cansadas, cambiar el ritmo por fuera y darle a De la Fuente una variante directa cuando el partido se cierra.
Yéremy Pino también quedó tocado en España. Su esguince acromioclavicular obliga a De la Fuente a cuidar una banda cada vez más golpeada.
FOTO: PABLO GARCIA SACRISTAN / ANADOLU / ANADOLU VIA AFP
Ese tipo de futbolista vale mucho más en una fase eliminatoria. España necesita extremos desequilibrantes porque su juego suele acumular pases, posesión y dominio territorial, pero cuando el rival se hunde cerca del área hacen falta jugadores que rompan la línea con una conducción, un desmarque o un uno contra uno. Sin Nico Williams al ciento por ciento y con Yéremy tocado, el DT pierde profundidad de banquillo justo en una zona donde la Selección necesita energía, amplitud y agresividad.
Por eso el cuerpo técnico deberá administrar los riesgos. Baena puede dar pausa, asociación y llegada desde la izquierda, mientras Lamine ofrece talento diferencial desde la derecha, pero el torneo exige algo más que un once titular. Yéremy estaba llamado a ser una solución desde el banco, una carta para sostener el vértigo cuando el partido pide piernas frescas. Su lesión no lo deja necesariamente fuera, pero sí obliga a España a medir cada minuto y a esperar también por Víctor Muñoz, que ya trabaja parcialmente con el grupo y puede convertirse en otra alternativa para una banda cada vez más castigada.
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