Ambos equipos encabezaron la clasificación de sus grupos con 6 puntos, y avanzaron a los octavos de final luego de que cada uno de ellos lograra 2 victorias y sufriera 1 derrota en la 1ra. ronda.
La Selección argentina estaba en la cima del Grupo C, y a pesar de su repentina derrota ante Arabia Saudita, recuperó el equilibrio, le ganó a México y Polonia, y luego eliminó a Australia en octavos de final, a Países Bajos en cuartos de final, a Croacia en semifinales.
La Selección francesa que aspira a imitar a Brasil, que logró ganar en forma consecutiva, 1958 en Suecia y 1962 en Chile, comenzó Qatar goleando a Australia, con dificultad le ganó a Dinamarca y perdió ante Túnez. En octavos eliminó a Polonia, en cuartos a Inglaterra y en semifinales a Marruecos.
El tema Messi
Lionel Messi, nacido un año después del título de 1986, no es el heredero de Diego Maradona sino que él es, sencillamente, Lionel Messi por identidad propia.
El periodista Simón Kuper recordó en Financial Times un fragmento de 'Diego Maradona: La última entrevista y otras conversaciones': ¿Lionel Messi necesita ganar un Mundial para ser el mejor? "¿Qué? ¡No!", respondió Diego Maradona en la mesa de su cocina en 2014. “No tiene nada que ver con eso. No confundas los dos... un Mundial no le quita nada de lo que ha hecho", opinó ' el Diego'.
A sus 35 años, probablemente sea el último partido internacional de Messi. Pero si no lograra ganar el único premio que le falta, eso no debilitaría su reclamo de ser el mejor del fútbol de todos los tiempos.
Impacta el remate de Kuper:
La afirmación de que Maradona fue el mayor líder es falsa. Messi es un líder diferente. Un buen jugador asume la responsabilidad de su propio rendimiento. Messi se responsabiliza del resultado. Argentina lo necesita para vencer a Francia. Siente la carga, a veces vomitando por el estrés antes de los partidos, pero lo acepta. Sus compañeros argentinos, que volaron desde todo el mundo a su fiesta de cumpleaños en Ibiza en junio, lo agradecen. El triunfo de Messi el domingo puede parecer predestinado, el final del guión. Pero incluso si sale en una derrota anticlimática, habrá sido el más grande, probablemente de todos los tiempos. La afirmación de que Maradona fue el mayor líder es falsa. Messi es un líder diferente. Un buen jugador asume la responsabilidad de su propio rendimiento. Messi se responsabiliza del resultado. Argentina lo necesita para vencer a Francia. Siente la carga, a veces vomitando por el estrés antes de los partidos, pero lo acepta. Sus compañeros argentinos, que volaron desde todo el mundo a su fiesta de cumpleaños en Ibiza en junio, lo agradecen. El triunfo de Messi el domingo puede parecer predestinado, el final del guión. Pero incluso si sale en una derrota anticlimática, habrá sido el más grande, probablemente de todos los tiempos.
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Performance Argentina (izq.) vs performance Francia (der.):
El torneo
La Copa Mundial FIFA 2022 ha ofrecido historias memorables: Marruecos, el 1er. equipo de África y árabe en llegar a la semifinal; los sueños y las tragedias deportivas de Neymar Jr. y Cristiano Ronaldo, 1er. jugador en 5 copas del mundo consecutivas, la realidad de que Japón es una potencia emergente, algunos arqueros increíbles, la tiranía de los penales, la odisea de Alemania y la eterna postergación de Inglaterra.
Luego, todo lo que se hizo para el evento. Los sistemas de transporte de Doha, incluido un tren subterráneo de 37 estaciones y una flota de 4.000 ómnibus para más de 3,2 millones de personas que asistieron a los partidos de Qatar 2022, que transcurrieron sin incidentes en términos de seguridad de los aficionados.
Qatar puede festejar. Es obvio que los escépticos erraron. La marca Qatar tiene su lugar. Y el país logró que la rentabilidad del gas natural se convierta en infraestructura.
Y el partido final, casi el vestuario del Paris Saint-Germain, propiedad de Qatar.
La inflación
Es el final de Qatar 2022, que recibió muchas críticas de colectivos de Occidente, comenzando por el LGBTQ+ e influyentes de la cultura 'progre', pero que resultó una organización prolija, precisa, eficiente y que conformó a todos los asistentes al evento.
De esto se trata el partido en el impactante Lusail Stadium, televisado a millones de personas de todos los países de la Tierra, para que 2 antiguas escuelas de fútbol compitan por el trofeo a entregar al cerrar en forma exitosa esta experiencia de 'poder blando' que ha concretado Qatar ( además del cheque por US$ 42 millones).
El equipo argentino apuesta por Lionel Messi pero también por los nuevos jugadores que resultan la base de la futura Selección, que quieren conocer la gloria que se frustró en Brasil 2014, en aquella final contra Alemania: Julián Álvarez, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y otros.
En cuanto a Francia, espera mucho de Kylian Mbappe pero también de Antoine Griezmann y Benjamin Pavard, quienes integran un trío que se remonta a Rusia 2018. Y Olivier Giroud.
Patrick Gillespie escribió en la agencia Bloomberg que no hay muchos denominadores comunes entre los equipos argentinos campeones en 1978 y 1986 y el de 2022, pero hay un hilo perenne entre los argentinos de todas esas generaciones: la inflación galopante.
- En 2022 se proyecta una inflación anual de 99%.
- Cuando Diego Maradona llevó a la albiceleste al título de 1986, la inflación promedió 116% anual.
- En 1978, cuando Argentina ganó el torneo que organizó el 'Proceso', la tasa fue del 176%.
La alta inflación es una característica constante en la historia de Argentina y un indicador del fracaso en la organización socioeconómica del país. La alta inflación es una característica constante en la historia de Argentina y un indicador del fracaso en la organización socioeconómica del país.
Los argentinos, que cada 4 años acordamos apoyar a la Selección hasta las últimas consecuencias, no logramos unirnos cada día contra el Demonio que nos destruye. Paradoja inexplicable.
El equipo que perdió la final de Italia 1990 representaba a una sociedad que vivía una hiperinflación del 2.000% en ese momento.
Cuando perdió la final en Brasil 2014, la tasa de inflación era del 23,9% anual pero abundaba la sospecha de que el gobierno manipulaba los datos.
Es probable que semejante frustración subyace en la necesidad argentina de "cortar la malaria" con un triunfo o, al menos, olvidarla durante algunos días.
Sin embargo, no olvidar que sólo es fútbol, un juego maravilloso, sublime y con una pasión intensa. Pero es fútbol, no es la vida. Además de querer ganar Qatar 2022 y festejarlo tal como corresponde, también hay que hacer lo posible para ganar la vida.
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