La ONU sostiene:
La sociedad, no solo los gobiernos, sino también los activistas sociales, los pueblos indígenas, las mujeres, la academia y los científicos tienen un papel que desempeñar en la construcción y el rediseño de un nuevo contrato social que sirva a los intereses de “Nosotros, los pueblos”. La sociedad, no solo los gobiernos, sino también los activistas sociales, los pueblos indígenas, las mujeres, la academia y los científicos tienen un papel que desempeñar en la construcción y el rediseño de un nuevo contrato social que sirva a los intereses de “Nosotros, los pueblos”.
El derecho de los pueblos indígenas a participar en la adopción de decisiones es un componente clave para lograr la reconciliación entre los pueblos indígenas y los Estados.
Por lo tanto, un nuevo contrato social debe combatir el legado de exclusión y marginación que afecta a los pueblos indígenas, a través de su participación significativa y efectiva, incluyendo la obtención de su consentimiento previo, libre e informado. Esto conducirá al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU.
Estado de situación
Hay más de 476 millones de pueblos indígenas que viven en 90 países de todo el mundo, 6,2% de la población mundial.
Los pueblos indígenas poseen una gran diversidad de culturas, tradiciones, idiomas y sistemas de conocimiento únicos. Tienen una relación especial con sus tierras y tienen diversos conceptos de desarrollo basados en sus propias cosmovisiones y prioridades.
Aunque numerosos pueblos indígenas son autónomos, muchos de ellos todavía se encuentran bajo la autoridad última de los gobiernos centrales que ejercen el control sobre sus tierras, territorios y recursos.
A pesar de esa realidad, los pueblos indígenas han demostrado ejemplos extraordinarios de buen gobierno, desde los iroqueses (pueblos nativos norteamericanos) hasta los parlamentos Sámi en Finlandia, Suecia y Noruega.
Nuevo contrato social
El Día Internacional de los Pueblos Indígenas se integra a la agenda 2021-20130 bajo el lema: “No dejar a nadie atrás: los pueblos indígenas y el llamado a un nuevo contrato social”.
La pandemia de COVID-19 ha expuesto y exacerbado muchas desigualdades existentes, afectando de manera desproporcionada a poblaciones de todo el mundo que ya sufrían pobreza, enfermedad, discriminación, inestabilidad institucional o inseguridad financiera.
Desde la perspectiva de los pueblos indígenas, el contraste es aún más marcado. Está claro que en muchas de nuestras sociedades, el contrato social necesita una revisión, como mínimo.
El nuevo contrato social debe basarse en una auténtica participación y asociación que fomente la igualdad de oportunidades y respete los derechos, la dignidad y las libertades de todos.
Y ello pasa por el derecho de los pueblos indígenas a participar en la adopción de decisiones, un componente clave para lograr la reconciliación entre los indígenas y los Estados.