Días atrás, Bolsonaro ya había asegurado que "el indio cambió" y que recién ahora debería ser considerado parte de la sociedad. Claro que esto no fue bien recibido por ninguna de las organizaciones indígenas, entre ellas la Asociación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), que aseguró que llevaría al presidente a juicio por racista. El mismo grupo activista también alzó la voz esta semana cuando el pasado miércoles 05/02, el presidente dio a conocer el envío del proyecto de ley.
Es importante tener en cuenta que lo que propone Bolsonaro es utilizar el territorio perteneciente a los pueblos indígenas para la minería comercial. Esto mismo fue una promesa de campaña desde un principio, aunque para la administración Bolsonaro esto no solo beneficiaría a su gobierno y a la economía brasileña sino que también a los propios habitantes de las tierras. "Su sueño es nuestra pesadilla y exterminio", explicó Sonia Guajajara, coordinadora ejecutiva de ABIP, en su cuenta personal de Twitter.
Aunque el proyecto de Bolsonaro que ahora espera la aprobación del Congreso no solo pretende utilizar el suelo indígena para la minería sino que en el futuro para múltiples actividades, ya que como aseguraron desde el Planalto (casa de gobierno brasileña): " serán incluidos la minería artesanal, el petróleo, el gas y la generación de energía hidroeléctrica". La realidad es que el territorio ocupado por los indígenas ocupa el 13% del territorio nacional, el cuál según el presidente podría ser de gran ayuda para el crecimiento económico.
Por otro lado, el gran problema que significa el proyecto no solo impactaría sobre los pueblos indígenas, a quienes se les invadiría el territorio, sino también al medio ambiente y los activistas contra el cambio climático. Después de los incendios del Amazonas que pusieron al país y a la administración Bolsonaro en la mira durante meses del 2019, el mandatario parece no haber aprendido de sus errores y seguir atentando contra la naturaleza. Sobretodo teniendo en cuenta que el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea está en juego al igual que su relación con su homólogo francés, Emmanuel Macron.
"Es un duro golpe para el medio ambiente. Estamos a merced de un gobierno con políticas para reducir la regulación ambiental y reducir en gran medida las acciones de desarrollo científico y tecnológico", aseguró Vera Maria Fonseca, la directora de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia, después de que el presidente de a conocer el recorte consejo deliberativo del Fondo Nacional del Medio Ambiente, de donde removió a miembros de la sociedad civil.
"El gran paso depende del Parlamento. Vamos a sufrir presiones de los ambientalistas. A esa gente ligada al medio ambiente, si un día pudiese los confinaría en la Amazonía, ya que les gusta tanto el medio ambiente”, concluyó Bolsonaro algo irónico y respondiendo a las críticas de todas las organizaciones activistas.