A fines de mayo, los tk’emlúps te secwépemc, un grupo indígena del oeste de Canadá, revelaron el hallazgo de los restos de al menos 215 niños indígenas enterrados en la antigua residencia escolar de Kamloops.
A principios de junio, los cowessess de Saskatchewan revelaron el hallazgo de 751 tumbas sin identificar en los terrenos de la antigua residencia escolar de Marievel, un internado situado a unos 2.500 kilómetros al noroeste de Toronto y que operó entre 1899 y 1996.
"Recuerdo que cuando éramos niños y teníamos funerales, caminábamos hasta final el sendero donde se enterraba. Ahora recuerdo que nos decían 'no pasen por aquí, no pasen por allá, creemos que hay cuerpos ahí debajo. [...] `Estamos apenas en el comienzo, este es sólo el segundo hallazgo públicamente", explica Chasity Dilorme, miembro de la comunidad indígena, en ese entonces.
Y el miércoles 30/6, la reserva Lower Kootenay anunció un tercer hallazgo: el de 182 tumbas sin marcar en terrenos del antiguo internado para niños indígenas de St. Eugene’s Mission, ubicado en la localidad de Cranbrook (este de la provincia de Columbia Británica; a unos 850 kilómetros de Vancouver).
El Gobierno canadiense ha invertido más de tres millones de euros para buscar más tumbas, aunque los esfuerzos públicos no están calmando los ánimos, explica Euronews.
Al margen de las estatuas derribadas, al menos 4 iglesias han sido quemadas como consecuencia de los hallazgos.
Los descubrimientos hicieron que muchas ciudades no realizaron este año eventos por la fecha nacional. El primer ministro, Justin Trudeau, dijo que el día debería ser “un momento de reflexión” y pidió al Papa que viaje al país para pedir disculpas.
Mientras las estatuas de Victoria e Isabel II eran derribadas en la ciudad canadiense de Winnipeg, una multitud coreaba "sin orgullo por el genocidio".