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No hay magia: De Israel para la Argentina

No hay baja de inflación sin sacrificio. Argentina 2022 no puede imitar a Israel 1985 porque los argentinos todavía creen en los alquimistas de la economía.

Es probable que la nota en la web Infobae de Mariano Caucino, ex embajador argentino en Israel, acerca del famoso plan antiinflacionario de 1985, requiera algunas precisiones acerca del contenido de aquella decisión que algunos promueven imitar en la Argentina 2022 o 2023. Conocer las dificultades que se enfrentó ayudaría a contemplar qué es lo que se requiere para no volver a fracasar. Imposible no recordar que en 1985 la Argentina también ejecutó un plan antiinflacionario que resultó efímero, conocido como Austral, que incluyó un cambio de moneda en días de Raúl Alfonsín, y fracasó mucho antes de las elecciones de 1989 que perdió el oficialismo. Vayamos a la experiencia de Israel, que ha resultado duradera.

Los años posteriores a la guerra de Yom Kippur (1973) fueron una década perdida para Israel:

  • el crecimiento se estancó,
  • la inflación se disparó y
  • el gasto público aumentó muchísimo.

En 1983, Israel sufrió una crisis bancaria. En 1984 la inflación subía al 1% diario, y llegó a una tasa anual cercana al 450%, que se proyectaba superar el 1.000% a fines de 1985.

Hubo elecciones en julio de 1984 y meses después, Shimon Peres (Partido Laborista) formó un gobierno de unidad nacional con el partido Likud (conservador, liderado por quien asumió como ministro de Relaciones Exteriores, Yitzhak Shamir) basado en un acuerdo de gobierno rotativo: Peres sería el 1er. ministro durante los 2 años iniciales.

En este escenario, fracasaron varios 'paquetes de acuerdo' o sea anuncios económicos.

Eitan Berglas, profesor de Economía en la Universidad de Tel Aviv y asesor de Peres, se quejó en ese momento:

"Si tienes escasez, debes reducir tu nivel de vida, y no lo hicimos. Tratamos de lidiar con eso con pequeños sobresaltos y políticas incoherentes que no funcionaron. Como no resolvimos el problema desde el principio, significó que simplemente se acumuló y acumuló".

Esos fracasos iniciales fueron porque nadie quería acometer las reformas estructurales imprescindibles. Nunca es sencillo para un líder exhibirse austero ante una sociedad acostumbrada a mentirse a sí misma con una falsa abundancia (la inflación consigue ese engaño antes de la implosión), y debe poner en riesgo todo su capital político. Muchos no se animaban en Israel.

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Shimon Peres durante una conferencia de prensa frente a la Oficina del Primer Ministro, julio de 1985.

The Jerusalem Post se quejó de lo que sucedía en el inicio de 1985: “Se esperaba que el Gobierno de unidad nacional presentara un programa integral y decisiones audaces para salvar a la economía del colapso. Lo que ha producido en su lugar. . . no es ni comprensiva ni audaz. Es una inversión de las tácticas gradualistas y los intentos de salir del paso que han caracterizado a todos los gobiernos que han precedido a este”.

Thomas L. Friedman, quien era columnista del diario The New York Times, también lamentó lo que sucedía y afirmó que Shimon Peres daba "pequeños pasos 'simbólicos', tal como prohibir 50 importaciones de artículos de lujo durante 6 meses y recortar el presupuesto en unos US$ 320 millones, "al tiempo que promete más recortes presupuestarios, pero graduales, en los próximos años. Y el sindicato Histadrut había rechazado la oferta del Gobierno."

El gradualismo es ridículo cuando la inflación presiona el presente y futuro de una sociedad.

Friedman describió la destrucción de la moneda israelí en ese momento:

"Los israelíes ahora piensan, venden y compran en dólares. Todo, desde el precio de un apartamento nuevo hasta el costo de un corte de cabello, se basa en el dólar, y la tasa del shekel simplemente se ajusta diariamente. Muchas tiendas ya no se molestan en poner una etiqueta de precio en shekel en los productos, sino que utilizan sus propios códigos basados en el dólar. Otros simplemente recibirán el pago en shekels con la pregunta: '¿No tienes dólares?'."

La siguiente frase de Assaf Razin, economista de la Universidad de Tel Aviv y exasesor económico del Gobierno, es necesario destacarla ante la visita de la ministro argentina Silvina Batakis al FMI:

Lo mejor que Estados Unidos podría hacer por Israel es forzarlo a tomar la medicina que los políticos aquí no pueden dar. Deberían condicionar la ayuda a las políticas económicas. Sin ciertas presiones, los políticos aquí no pueden hacer nada por iniciativa propia. Lo mejor que Estados Unidos podría hacer por Israel es forzarlo a tomar la medicina que los políticos aquí no pueden dar. Deberían condicionar la ayuda a las políticas económicas. Sin ciertas presiones, los políticos aquí no pueden hacer nada por iniciativa propia.

Y esto logró consenso en otros economistas.

YJ Taub, economista y exsecretario general del Banco de Israel:

Estados Unidos debería abstenerse de ayudar a Israel con una mayor ayuda hasta que nuestra casa esté en orden. Al darle más heroína a un adicto no se salvará a la persona. Es mejor que tengamos los síntomas de abstinencia que continuar con otros 1.000 millones en drogas. Estados Unidos debería abstenerse de ayudar a Israel con una mayor ayuda hasta que nuestra casa esté en orden. Al darle más heroína a un adicto no se salvará a la persona. Es mejor que tengamos los síntomas de abstinencia que continuar con otros 1.000 millones en drogas.

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Raúl Alfonsín y Juan Vital Sourrouille: El Plan Austral no funcionó.

El fracaso

El 01/07/1985 ocurrió el plan de estabilización económica, que se preparó en secreto, y que promovía una "desinflación aguda", diseñado por Yitzhak Moda'i y Michael Bruno (por favor, no ignorar a Nissan Liviatan ni a Mordechai Fraenkel).

48 horas después hubo una nota de Meirav Arlosoroff en el diario Haaretz muy impactante por su título: "1 de julio de 1985: El día en que nació el capitalismo israelí".

Meirav relató lo que había pasado antes:

  • "Este plan surgió solo después del fracaso de 2 paquetes de acuerdos firmados con la federación de trabajadores Histadrut, que terminaron provocando un nuevo aumento de la inflación. En retrospectiva, uno puede ver por qué estos acuerdos fracasaron mientras que el plan de estabilización funcionó: la diferencia fue la cantidad de dolor infligido."
  • "Los 'paquetes' intentaron no lastimar a nadie. No hubo recortes presupuestarios reales, erosión de los salarios o fuertes aumentos de las tasas de interés. Los acuerdos en 'paquete 'trataron de contener la inflación al influir delicadamente en las expectativas. En otras palabras, crearon la ilusión de un plan económico que, según esperaban los diseñadores, convencería al público de su seriedad. La gente no esperaría aumentos constantes de los precios, lo que enfriaría la inflación."
  • "¡Sorpresa sorpresa! Resultó que el público no era tan estúpido. No creyó esas ofertas de 'paquetes' y, en cambio, compró dólares y se apresuró a comprar, esperando que los precios subieran al día siguiente."
  • "'La vida se basa en tomar acciones reales', dice Yoram Gabay, exjefe de la División de Ingresos del Estado en el Ministerio de Hacienda y parte del equipo que supervisó el plan de estabilización. 'Los paquetes de ofertas intentaron trabajar a través de la psicología e influir en las expectativas. Eso es fanfarronear. La psicología no funciona en la economía, solo en acciones reales'."

Importante recortar esta última frase. Terminemos con las mentiras.

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Banco de Israel: Se enteró casi sobre la hora del plan pero fue clave su rol con la tasa de interés.

El ajuste

Las reservas de divisas se habían desplomado de US$ 3.700 millones a mediados de año a US$ 2.000 millones, el nivel más bajo en 10 años. Era un equivalente a 66 semanas de importaciones. La deuda externa sumaba US$ 24.000 millones, la más alta por habitante del mundo.

Pero ¿qué fue lo que se ejecutó y no necesariamente se acordó?

  1. Recorte significativo del gasto público y el déficit fiscal.
  2. Desindexación salarial negociada con Histadrut, el sindicato de trabajadores más grande de Israel.
  3. Controles de precios temporales sobre una cantidad de productos y servicios básicos.
  4. Fuerte devaluación del shekel, seguida de una política de tipo de cambio fijo a largo plazo.
  5. Eliminación de la capacidad del Banco de Israel de imprimir dinero para monetizar los déficits fiscales.

¿Es posible ponerle números a esto para que no sean sólo palabras?

El plan, que comenzó en junio de 1985, contempló:

  • reducción del déficit presupuestario fiscal en 7,5% del PIB (básicamente, la reducción de los subsidios sociales, en especial los alimentarios);
  • devaluación del shekel israelí de 20%; y
  • congelamiento de todos los agregados denominados en shekels: salarios, precios y tipo de cambio nominal, con ajustes preestablecidos;
  • fuerte aumento en las tasas de interés.

En el presupuesto de US$ 23.000 millones se recortaron US$ 1.500 millones. Fue un cambio drástico respecto de lo que venía sucediendo.

Ezra Sadan, director general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel de 1981 a 1983, se había quejado:

"Al contemplar recortes presupuestarios, o incluso disciplina presupuestaria, los primeros ministros y ministros de Finanzas de Israel han sido intimidados por ministros que representan a los pequeños partidos que controlan la mayoría del gobierno. En esta confrontación continua, los ministros que exigen gastos extravagantes han sido los ganadores, y la economía de Israel ha sido una perdedora sin esperanza."

En definitiva, Shimon Peres -un negociador brillante-, introdujo una recesión.

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Histadrut -Organización General de Trabajadores de Israel-, intentó bloquear el ajuste pero perdió la pulseada.

Dificultades

Mucho se habla de que todo fue consensuado. No es cierto. Fue difícil conseguir imponer el plan porque era doloroso.

No solo se erosionaron deliberadamente los salarios en un 12% a 14% en términos reales, sino que se hizo por decreto, no como resultado de un acuerdo con los sindicatos.

Histadrut intentó paralizar la economía en protesta contra el ajuste, pero después de 3 días capituló cuando se dio cuenta de que el Gobierno había ganado la batalla de la opinión pública.

  • En contraste con las expectativas de muchos políticos y de la dirección de Histadrut, los agentes económicos -la gente- no quería más inflación, entendió la gravedad de la situación y esperaba que sus líderes tomaran medidas audaces. No subestimen a la opinión pública.
  • El recorte del presupuesto no fue fácil. Fueron eliminados todos los subsidios a los productos básicos, lo que provocó un aumento vertiginoso de precios de alimentos.

Moshe Mandelbaum, entonces gobernador del Banco de Israel, quería recortar el 10% del presupuesto. La batalla fue dramática. Al final, fue del 4% porque el Ministerio de Defensa no toleró más recortes afirmando que estaba en juego la seguridad nacional.

Emmanuel Sharon, entonces director general del Ministerio de Hacienda y responsable de la puesta en marcha del plan, dijo que, en cualquier caso, un recorte del 4%, envió un mensaje claro de que el gobierno estaba dispuesto a pagar un alto precio.

Un mensaje

Esto es importante para la Argentina presente:

No hay desaceleración de la inflación sin baja del gasto público que permite un equilibrio fiscal. No hay equilibrio inmediato de la economía sin sacrificios importantes. No hay respuestas eficientes sin un plan muy puntilloso y de ejecución legitimada por el consenso de los líderes representativos.

Ni los Kirchner ni Mauricio Macri ni Alberto Fernández aceptaron algo semejante. Hobart Rowen, en The Washington Post del 14/10/1984 anticipó:

Tendrán que quitar los subsidios y dejar que el pan y otros precios se disparen. Por un tiempo, eso garantizará una tasa de inflación salvaje. Luego, hay que esperar que su sistema político resista la tensión y que las presiones disminuyan. Tendrán que quitar los subsidios y dejar que el pan y otros precios se disparen. Por un tiempo, eso garantizará una tasa de inflación salvaje. Luego, hay que esperar que su sistema político resista la tensión y que las presiones disminuyan.

Decidido el ajuste, Israel, contemplando la relación tan cercana con USA, recibió la asistencia de una junta asesora (por ejemplo, Stanley Fischer, quien más tarde se convirtió en gobernador del Banco Central de Israel) y asistencia financiera anual por 2 años equivalente a 3,5% del PIB.

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Stanley Fischer, personaje clave para la asistencia de Washington DC.

El coraje

Un relato de Meirav Arlosoroff es esencial para precisar el desafío. Es largo y aquí solamente se lo sintetiza: ¿Cómo pudo ser que la reforma económica más importante en la historia de Israel haya sido cosida a espaldas del Banco de Israel? Lo más sorprendente es que Fraenkel, miembro del equipo que preparó el plan, fuera el jefe del Departamento de Investigación del banco central. Durante meses Fraenkel participó en reuniones preparando el plan de estabilización sin que su jefe, Moshe Mandelbaum, entonces gobernador del Banco de Israel, lo supiera.

Recién a fines de junio de 1985, 3 días antes de que se revelara el plan al gabinete, Mandelbaum, y el jefe de su departamento monetario, Víctor Medina, conocieron los detalles. Pero cuando Mmandelbaum y Medina llegaron al plan, lo abrazaron desde el inicio y lo llevaron mucho más allá de lo imaginado.

Tanto Sharon como Neubach afirman que ellos no tenían intención de forzar la suba de las tasas de interés y que el Banco de Israel, en especial Medina, fue demasiado lejos, provocando costos sociales no necesarios.

Pero Mandelbaum y Medina siempre defendieron sus políticas de tasas de interés. Mandelbaum, quizás hablando del Plan Austral argentino:

Hubo otros países que tenían planes económicos similares a los nuestros y fracasaron. Esto se debe a que durante la etapa de implementación no transmitieron el mensaje de determinación y seriedad, por lo que no lograron cambiar las expectativas de inflación del público. Tuvimos éxito porque el Banco de Israel presionó e insistió en un recorte profundo en el presupuesto y en tasas de interés reales muy altas. Asumimos el pesado yugo de las tasas de interés reales del 80%, un interés destructivo, pero teníamos que transmitir un mensaje de determinación al público. Las altas tasas de interés convencieron al público de que esta vez hablábamos en serio, y ocurrió una caída en la demanda y una enorme presión para cancelar pasivos. Las empresas liquidaban sus stocks a cualquier precio. Y así bajaban los precios. Hubo otros países que tenían planes económicos similares a los nuestros y fracasaron. Esto se debe a que durante la etapa de implementación no transmitieron el mensaje de determinación y seriedad, por lo que no lograron cambiar las expectativas de inflación del público. Tuvimos éxito porque el Banco de Israel presionó e insistió en un recorte profundo en el presupuesto y en tasas de interés reales muy altas. Asumimos el pesado yugo de las tasas de interés reales del 80%, un interés destructivo, pero teníamos que transmitir un mensaje de determinación al público. Las altas tasas de interés convencieron al público de que esta vez hablábamos en serio, y ocurrió una caída en la demanda y una enorme presión para cancelar pasivos. Las empresas liquidaban sus stocks a cualquier precio. Y así bajaban los precios.

Medina:

No recibí apoyo del equipo del plan de estabilización, solo Mandelbaum me apoyó. Entendimos que los recortes presupuestarios podrían frenar la demanda, pero solo en una etapa posterior; la única forma en que podíamos suprimir la demanda de inmediato era a través de la tasa de interés. Por lo tanto, la política de tasas de interés asumió el papel central de detener los precios [de subir]. Redujimos el crédito en un tercio en 3 meses. Fue el ejemplo más estricto de restricción monetaria jamás visto en Israel, y tal vez en todo el mundo. No recibí apoyo del equipo del plan de estabilización, solo Mandelbaum me apoyó. Entendimos que los recortes presupuestarios podrían frenar la demanda, pero solo en una etapa posterior; la única forma en que podíamos suprimir la demanda de inmediato era a través de la tasa de interés. Por lo tanto, la política de tasas de interés asumió el papel central de detener los precios [de subir]. Redujimos el crédito en un tercio en 3 meses. Fue el ejemplo más estricto de restricción monetaria jamás visto en Israel, y tal vez en todo el mundo.

Estos datos son importantes conocer. De lo contrario, algunos siguen creyendo en la magia. Y la magia no existe.

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