Mindlin rescata la memoria de la Shoá
El gueto de Varsovia ('Jüdischer Wohnbezirk en Warschau' o 'distrito residencial judío en Varsovia') fue el más grande de los guetos nazis durante la 2da. Guerra Mundial.

El gueto de Varsovia ('Jüdischer Wohnbezirk en Warschau' o 'distrito residencial judío en Varsovia') fue el más grande de los guetos nazis durante la 2da. Guerra Mundial.
Su inicio fue en noviembre de 1940, en la Polonia ocupada: hasta 460.000 judíos fueron encarcelados en 3,4 km2, 9,2 personas por habitación, subsistiendo con escaso alimento.
Entre julio y septiembre de 1942 se organizó una "acción de reasentamiento", un exterminio disfrazado para que cooperasen las víctimas.
El 18/01/1943, los alemanes entraron al gueto y en cuestión de horas fusilaron a 600 y otros 5.000 fueron extraídos de sus residencias. La acción fue detenida por cientos de insurgentes armados con pistolas y cócteles Molotov.
La resistencia llevaba meses de organización precaria pero persistente.
Los combatientes clandestinos de 'ŻOB' ('Żydowska Organizacja Bojowa' u 'Organización de Combate Judía') y 'ŻZW' ('Żydowski Związek Wojskowy' o 'Unión Militar Judía') tomaron el control del gueto, se atrincheraron y construyeron decenas de puestos de combate.
También ejecutaron a varios colaboradores judíos. Hubo una ofensiva de las SS que fracasó y le costó el puesto a Ferdinand Von Sammern-Frankenegg.
Pero en la víspera de la Pascua de 1943, el 19/04, 2.000 soldados de las Waffen-SS bajo el mando de Jürgen Stroop quemaron y volaron cada uno de edificios del gueto, asesinando a quien pudieran capturar.
La operación nazi terminó oficialmente a mediados de mayo, con la demolición de la Gran Sinagoga de Varsovia.
Según el informe oficial, 56.065 personas murieron en el lugar o fueron deportadas a Treblinka, Poniatowa, Majdanek, Trawniki.
El presidente del Museo del Holocausto, Marcelo Mindlin, dijo: "Es el primer acto oficial que realizamos aquí desde que lo inauguramos el primero de diciembre de 2019. Mi discurso inaugural tuvo como eje central el hecho que, en la Argentina, la memoria de la Shoá es una auténtica política de Estado. Casi un mes más tarde del acto inaugural, la Argentina volvía a demostrar la relevancia de esta política de Estado cuando su flamante presidente el Dr. Alberto Fernández, concretó su primer viaje oficial al Estado de Israel para rendir homenaje a las víctimas por el día internacional del recuerdo del Holocausto. En esos días, por iniciativa del presidente, la Argentina fue el primer país latinoamericano en adoptar la definición de antisemitismo de la IHRA."
Mindlin agregó: "Aprovechamos esta oportunidad para volver a solicitar a las autoridades del gobierno y del Congreso de la Nación que aprueben el proyecto de ley que reconoce la importancia de la labor de nuestro museo, tanto histórica como presente, y que designe un apoyo económico que reforzará la sustentabilidad de nuestra organización. La aprobación de esta ley significaría un importante eslabón adicional en la cadena de compromisos con la memoria de la Shoá que el Estado argentino ha asumido en las últimas décadas”.
En uno de los momentos más emocionantes del acto, el sobreviviente del Holocausto, Pedro Lievendag, hizo un breve recorrido de su historia escapando de Europa para radicarse en Shanghai, donde vivió junto a su familia en un gueto hasta su llegada a la Argentina, y culminó: “El judaísmo se basa de lo que se cuenta de una generación a la siguiente, por eso, festejamos Pesaj, la fiesta de la libertad”.
Teniendo en cuenta el contexto de pandemia, el encuentro se realizó de manera cuidada, siguiendo los protocolos preventivos y con invitaciones medidas, y con un objetivo claro: mantener el legado, honrar a las víctimas y sobrevivientes del Holocausto, y llevar un mensaje de unión en memoria de los 6 millones de judíos asesinados en la Shoá.
Estuvieron presentes el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta; el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; el Secretario General y Relaciones Internacionales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Fernando Straface y la Subsecretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de GCBA, Pamela Malewicz.
También participaron los embajadores de Israel, Alemania y Polonia, representantes de la comunidad judía y por supuesto, sobrevivientes del Holocausto, de forma virtual.
El presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits, expresó que “se torna esencial para la sociedad en su conjunto rememorar hechos tan tristes, como los sucedidos en la Shoá, porque nos permite pensar acerca del rol que tenemos cada ser humano en su vínculo con el otro y el impacto que podemos generar. Por eso, es tan importante esta fecha para nuestra institución porque requiere un trabajo de gran responsabilidad para no olvidar y, sobre todo, para educar a las nuevas generaciones para que no se repitan actos tan aberrantes como fue el Holocausto, que fue una verdadera catástrofe”.