Una amiga la invitó a ir a un bar en el barrio Lapa. Pero Marielle dijo estar cansada y prefirió irse a su casa, en Tijuca. Habitualmente, ella se sentaba al lado del conductor, pero ese día se sentó detrás, al lado de la asesora Fernanda, a bordo de un Chevrolet Agile blanco.
Ninguno de los tres percibió que, apenas el vehículo dejó la Calle de los Inválidos, fue seguido por un Chevrolet Cobalt color plata con patentes clonadas, que estaba en el lugar desde las 19:00, cuando Marielle llegó a Casa das Pretas (Casa de las Negras) para el debate. En el asiento trasero del Cobalt, un hombre sostenía una submetralladora alemana HK MP5, calibre 9 milímetros, conocida por la precisión de sus disparos.
Marielle y Anderson no sobrevivieron a los 13 tiros disparados por el asesino a las 21:14 según el reloj del Agile.
El asesino fue detenido recién el 12/03/2019, efectivo de la Policia Militar, Ronnie Lessa, vecino del entonces diputado federal y hoy Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en el mismo complejo residencial del barrio Barra de Tijuca.
Aquel día del homicidio lo acompañaba el ex PM Élcio Queiroz, quien conducía el vehículo usado en la emboscada.
Hasta el momento, según las fiscales encargadas del caso, es sólo una coincidencia que uno de los hijos del Presidente haya sido novio de la hija del policía retirado al que las autoridades acusan de haber disparado con precisión en la cabeza de la concejala.
Los detalles del cruce de personajes muestran, al menos, cómo la élite de Río se interrelaciona, generando complicidades diversas.
Cuando hace un año Marielle y su chófer, Anderson Gomes, fueron asesinados, Bolsonaro fue el único candidato a la Presidencia que no condenó un crimen que cruzó la línea roja de la violencia política en Brasil antes del atentado contra el propio Bolsonaro.
Uno de los hijos del hoy Presidente criticó duramente a quienes levantaban sospechas sobre los policías.
Toda una tradición en los irresponsables vástagos de un lamentable Presidente: en 2011, el por aquel entonces diputado regional Flávio Bolsonaro estimó oportuno destacar, por ejemplo, que la jueza Patrícia Lourival Acioli, ejecutada en Niteroi tras vivir años amenazada de muerte por grupos parapoliciales, acostumbraba "humillar a los policías".
Los Bolsonaro han sido complacientes con las milicias parapoliciales y por eso abundan los interrogantes cuando se intenta rastrear a los posibles autores intelectuales del asesinato de Marielle.
Las fiscales Simone Sibílio y Letícia Emile Petriz dijeron que sigue activo, y en secreto, la parte del sumario que investiga el papel de la llamada Oficina del Crimen, un sofisticado grupo de exterminio relacionado con milicias y delincuentes.
Uno de los señalados como integrante del grupo, Adriano Nóbrega —inhallable desde enero—, tenía a 2 familiares trabajando en el gabinete de Flávio Bolsonaro hasta el 2do. semestre de 2018.
Nóbrega y Ronald Pereira, otro acusado de participar en la Oficina del Crimen, fueron homenajeados en la Asamblea Legislativa de Río a petición de Flávio Bolsonaro.
En las declaraciones de las fiscales —y en reportajes profundos como el de la revista Piauí— resulta evidente la difícil situación, en un Estado infiltrado por la delincuencia organizada, con ex gobernadores y muchos diputados entre rejas; además de una seguridad pública en colapso pese al año de intervención militar que acumula.
El reportaje de Piauí narra también cómo Simone Sibílio y Letícia Emile Petriz intentaron evitar al máximo la filtración de la operación para detener a la cúpula de la Oficina del Crimen en enero, pero Nóbrega escapó.
Hay un claro malestar entre Policía Civil y la Fiscalía, y es desconcertante saber que no fue hasta varios meses después de ponerse en marcha la investigación cuando la unidad encargada del crimen organizado en el Ministerio Fiscal, el Gaeco, ingresó en el caso.
Esta demora también es objeto de una investigación paralela (y tardía) por parte de la Policía Federal.
¿Por qué la fiscal general de Brasil, Raquel Dodge, no reclamó la federalización del caso? Tampoco lo exigió la cúpula del PSOL (Partido Socialismo y Libertad).
La Policía Federal intenta conocer quién tiene interés en obstruir la investigación. Pero se ignora si tendrá independencia para hacerlo.
En las conversaciones grabadas por las fiscales, el ex capitán Nóbrega es llamado "patrón" por la milicia de Río de las Piedras. En uno de los diálogos, un miliciano afirma haber recibido 4 cajas de whisky de un diputado no identificado por el integrante del grupo especial Gaeco.
El 21/01/2019, las fiscales recurrieron a Draco (Delegación de Represión a las Acciones Criminales Organizadas), de la Policía Civil -y no a la Comisaría de Homicidios-, para presentar los mandamientos de prisión a ejecutarse en la mañana del día siguiente, de 13 miembros de la Oficina del Crimen. Entre ellos, el ex capitán Adriano Nóbrega y el mayor Ronald Pereira.
La operación fue bautizada como "Los Intocables" -una manera de destacar la impunidad que hacía años conseguía el grupo-. A fin de evitar fugas, los celulares de todos los policías involucrados en la operación fueron confiscados hasta el día siguiente. El cuidado no fue suficiente: 8 de los objetivos lograron escapar del cerco policial, y 6 continuaban prófugos hasta el final de febrero. Entre ellos, Nóbrega.
La fiscal Petriz participó del allanamiento a la casa del mayor Pereira, en Curicica. Al verlo esposado, ella fue directa al asunto: "¿Qué tienes que decir sobre el asesinato de Marielle?".
El PM bajó la cabeza y se quedó en silencio.
La defensa del mayor Pereyra niega cualquier relación con la Oficina del Crimen y/o con la muerte de Marielle.
A las 6:15 del 21/02, 1 mes después de la ejecución de la operación "Los Intocables", Domingos Brazão encontró 15 agentes de la PF dentro de su casa. Con uniformes camuflados, cascos y ametralladoras, ellos rompieron la puerta de la residencia en Brazão, un condominio cerrado en la Barra da Tijuca. Los policías cumplían 1 de las 8 órdenes de búsqueda y detención para "investigar posibles acciones que estarían siendo practicadas con el fin de obstaculizar las investigaciones de los homicidios de Marielle y Anderson", según un comunicado difundido por la PF.
Los otros blancos eran el agente retirado Gilberto Costa, el sargento Rodrigo Ferreira y su abogada, Camila Nogueira.
Las fiscales y la Policía Federal ya están convencidas de la participación del grupo de asesinos en el crimen contra Marielle.
En cambio faltan respuestas a quién mandó a matarla y por qué.