El esfuerzo valió de algo... de alguna forma
El FBI estuvo meses buscando obscenidades en la letra, sus agentes asistiendo a los conciertos del grupo esperando encontrar alguna prueba de comportamiento indecente. Lamentablemente para ellos, sus intentos no fueron a ningún lado; The Kingsmen eran simples adolescentes disfrutando de su éxito, sin rastro de la depravación que los acusadores imaginaban.
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El FBI no logró encontrar obscenidades en la canción de The Kingsmen. Aunque décadas más tarde, se encontró una grosería accidental por el baterista de la banda.
La investigación terminó en nada, y J. Edgar Hoover tuvo que dar por cerrado el caso sin conclusiones claras. Paradójicamente, la única obscenidad real en la canción fue accidental: un "Fuck!" que exclama el baterista Lynn Easton cuando se le cae una baqueta, pasado por alto hasta décadas más tarde. "Louie Louie", por su lado, reveló sin querer más sobre la paranoia de la sociedad de aquella época que sobre la canción misma.
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