Después de una década Hwang Dong-hyuk reescribió el guión y se dio cuenta que era algo más realista que antes, era una mejor muestra de la sociedad de Corea del Sur. “En realidad se convirtió en algo muy triste porque la economía alrededor del mundo empeoró y la diferencia entre ricos y pobres se hizo cada vez más amplia y aumentó la gente que sufre.”
“Esta serie no es una historia rara sino muy realista”, dice Hwang Dong-hyuk.
Aunque El Juego del Calamar es su obra más conocida, no es ni la primera ni tampoco la única exitosa, anteriormente Hwang Dong-hyuk realizó varios cortometrajes y películas. Entre ellas se destaca My Father, creada en 2007, que está basada en la historia real del adoptado coreano-estadounidense Aaron Bates, un soldado del ejército estadounidense, que aparece en la televisión nacional de Corea para buscar a sus padres biológicos.
Otra película que fue una de las más importantes en el cine surcoreano durante el año 2011 se titula The Crucible, y está basada una novela de Gong Ji-young y protagonizada por Gong Yoo y Jung Yu-mi, representa eventos reales de la vida en la escuela Gwangju Inhwa para sordos, donde los jóvenes estudiantes fueron tratados cruelmente y abusados sexualmente por sus maestros y administradores. Hwang dijo que deliberó durante, aproximadamente, un mes si debía o no hacer la película. Finalmente, decidió hacerlo porque "había que contarlo". La película se convirtió en un éxito de taquilla en Corea, atrayendo a 4,7 millones de espectadores.
Como vemos todas las historias creadas por Hwang Dong-hyuk son muy profundas y tienen un trasfondo detrás. En el pasado confesó que empezó a hacer cine porque "estaba muy frustrado por todos estos problemas sociales sin resolver que ví. Podemos ver, a través de las películas, cuánto nos ha cambiado el mundo. No se puede cambiar la sociedad con una sola película, pero mirando la repercusión del estreno de esta película, podemos pensar en el poder que tiene la película en términos de afectar positivamente a la sociedad".
Hwang Dong-hyuk le comentó a The Guardian que la inspiración para crear El Juego del Calamar surgió de su propia situación familiar de Hwang después de la crisis financiera mundial en 2008 que afectó duramente a Corea del Sur. “Estaba muy apurado económicamente porque mi madre se jubiló de la empresa para la que trabajaba. Había una película en la que estaba trabajando pero no conseguimos financiación. Así que no pude trabajar durante aproximadamente un año. Tuvimos que pedir préstamos : mi madre, yo y mi abuela”, agregó. Aquí vemos su relación con la deuda y la importancia que le brinda a esta durante la serie.
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Incluso Dong-hyuk brindó sus opiniones políticas sobre Corea del Norte, dado que un participante de El Juego del Calamar es un desertor del país que se refugia en Corea del Sur: “Probablemente ahora sean la minoría más grande en Corea del Sur. Eso solo va a aumentar. Creo que el intercambio entre las dos Coreas se expandirá. Llegaremos a la reunificación en algún momento. Eso espero."
El Juego del Calamar de Netflix junto con Parasite, la película ganadora del Oscar en 2019, nos acercaron a la cultura de Corea del Sur, pero las críticas hacia la sociedad se pueden replicar en casi cualquier país del mundo. Al fin y al cabo, Hwang Dong-hyuk quería demostrar que hay una línea que divide a los que tienen poder y a los que no gozan de este.
Quería crear algo que resonara no solo para los coreanos sino a nivel mundial. Este era mi sueño. Quería crear algo que resonara no solo para los coreanos sino a nivel mundial. Este era mi sueño.