Feliz Día de la Madre, la Alimentación y el Pan
Comencemos por el Día de la Madre, la efeméride del 3er. domingo de octubre en la Argentina.

Comencemos por el Día de la Madre, la efeméride del 3er. domingo de octubre en la Argentina.
Resulta que hasta 1931, en Argentina el Día de la Madre se celebraba el 8 de diciembre, con la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha en que la cristiandad católica conmemora la concepción sobrenatural de María (Miriam, en su traducción hebrea), la madre de Jesús, el Cristo, quien concibiera por obra y gracia del Espíritu Santo.
Pero las madres podrían reclamar – si así lo quisieran y también por merecimiento- un calendario materno universal que incluyera todos los "días de la madre" del mundo. De esa manera, podrían festejarlo siete meses del año: en febrero, en marzo, en mayo, en junio, en agosto, en octubre y en diciembre. En ese marco, se dirá que sólo teniendo en cuenta el mes de mayo, disfrutarían de varios "días de la madre": por el "Mes de María", ya que son siete las fechas de ese mes en los que se festeja del Día de la Madre en distintos países con tradición católica y de habla hispana.
Hasta 1931, en la Argentina el Día de la Madre se celebraba el 8 de diciembre en sintonía con la fiesta de la Inmaculada Concepción. Pero ese año –como recuerdo del Concilio de Éfeso que en el 431 había proclamado a María verdadera Madre de Cristo- el Papa Pío XI dispuso como fecha litúrgica dedicada a la "Divina Maternidad de María" el 11 de octubre. Fue entonces cuando el país tomó como referencia este acontecimiento y dispuso celebrar el Día de la Madre el domingo anterior o el siguiente –no laborables- para que todos los hijos pudieran visitar a sus madres ese día.
En 1962, el Concilio Vaticano II trasladó al 1 de enero la conmemoración a la Virgen. La Argentina, sin embargo, mantuvo el Día de la Madre en el mes de octubre y, aunque ya no por razones religiosas, en la actualidad se celebra el tercer domingo de ese mes. Al parecer, la decisión tuvo un origen comercial para que todos hubieran cobrado sus sueldos y pudieran comprarles un regalo a sus mamás en su día.
Promovida por la FAO, la efeméride busca difundir sus objetivos para 2050, los cuales fueron plasmados en 17 metas para un desarrollo sustentable. La meta de este año llama a replantear la forma en la que se produce, comparte y consume comida.
La tarea fundamental de la FA es asegurarse de que nadie padezca hambre. Sin embargo, mientras que muchas personas pueden no estar “hambrientas” –en el sentido de sufrir molestias físicas causadas por una falta severa de energía alimentaria–, pueden estar en situación de inseguridad alimentaria. Puede que cuenten con acceso a alimentos para satisfacer sus necesidades energéticas, pero no están seguros de que vayan a durar, o pueden verse obligados a reducir la calidad y/o cantidad de los alimentos que consumen para poder sobrevivir. Este nivel moderado de inseguridad alimentaria puede contribuir a diversas formas de malnutrición y tener graves consecuencias en la salud y el bienestar de las personas.
El año próximo pasado, las cifras fueron alarmantes, entre 702 y 828 millones de personas enfrentaron hambre pero lo más demoledor es que la cifra actualizada se vislumbra en fuerte incremento.
Cuando alguien se encuentra en una situación de inseguridad alimentaria severa, se ha quedado sin alimentos y ha pasado un día o más sin comer: ha pasado hambre.
La inseguridad alimentaria severa es uno de los extremos de la escala, pero incluso la inseguridad alimentaria moderada es preocupante.
Para las personas que padecen una inseguridad alimentaria moderada, el acceso a los alimentos es incierto. Puede que tengan que sacrificar otras necesidades básicas, sólo para poder comer.
Cuando comen, puede ser lo que está más fácilmente disponible o lo más barato, que puede no ser el alimento más nutritivo.
El aumento de la obesidad y otras formas de malnutrición es en parte resultado de este fenómeno: los alimentos muy elaborados e hipercalóricos, con alto contenido de grasas saturadas, azúcares y sal son, a menudo más baratos y fáciles de conseguir que las frutas y verduras frescas.
Comer esos alimentos puede significar que se cubren sus necesidades diarias de calorías, pero le faltan nutrientes esenciales para mantener su cuerpo sano y en buen funcionamiento.
Además, el estrés de vivir con un acceso incierto a los alimentos y de pasar períodos sin comer puede llevar a cambios fisiológicos que pueden contribuir al sobrepeso y la obesidad.
Los niños que hoy en día se enfrentan al hambre, la inseguridad alimentaria y la desnutrición, pueden tener un mayor riesgo de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas como la diabetes a lo largo de su vida. En muchos países, la desnutrición y la obesidad coexisten, y ambas pueden ser consecuencia de la inseguridad alimentaria.
Para enfatizar a los gobiernos y organizaciones a hacer más para garantizar la alimentación en todo el mundo, el 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, establecido en 1981 por la FAO, la organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura. Una fecha que se eligió por coincidir con el aniversario del nacimiento de la FAO, fundada el 16 de octubre de 1945. Pero a este día se le suma además el Día Mundial del Pan que se celebra desde 2006.
Un día elegido precisamente por coincidir con esa fecha o jornada dedicada a la alimentación con el fin de celebrar el pan y su historia dado que es uno de los alimentos más antiguos que existen, y alentar a las personas a consumir y promover la cultura del pan fresco dado que el consumo de pan ha bajado bastante en los últimos años, debido a que siempre se le relaciona con ser uno de los factores que promueven la obesidad en el mundo cuando en realidad, si se toma de forma moderada y bien elaborado el pan no tiene porqué engordarnos sino todo lo contrario: ser un beneficio para nuestra salud.
Según estudios recientes – con fecha 2021, a posteriori de la adquisición del hábito de cocinar el propio pan, a instancias de la pandemia- el pan es rico en hidratos de carbono complejos (almidón), de bajo contenido graso (1 gramos por 100 gramos) y nos aporta proteínas, vitaminas (K, E y Tipo B) y minerales como el selenio o el zinc.
Según la OMS, se deben comer unos 250 gramos de pan al día (entre 40-50 gramos por comida). Dichos datos se traducen en unos 90 kg de pan consumidos al año,
Parece entonces que también en nuestro país ha calado bastante la creencia de que el pan es malo para la dieta pero teniendo en cuenta que es uno de los primeros alimentos de la historia y que también está incluido en la pirámide nutricional que es la base de una buena alimentación, no podemos olvidarnos de la importancia que tiene comer pan, aunque repetimos, sin excedernos y también, buscar pan que sea de calidad y a poder ser, integral.
Curiosidades del pan
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