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"Quiero ir al Congreso para frenar la fascistización y eliminar impuestos"

Luego de 12 años sin hacer política, Carlos Maslatón quiere regresar, compitiendo en las PASO dentro de Compromiso Federal, igual que Domingo Cavallo en Córdoba. Sin duda que, aunque no piensan igual, serían aportes intelectuales muy interesantes al imprescindible debate para redefinir la política económica argentina, que hoy día anda al garete.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Desde fines de 1991 que Carlos Maslatón dejó la política y se dedicó a la actividad privada. Devenido en exitoso hombre de las finanzas, ahora se plantea regresar a la actividad que desempeñó desde los días universitarios, en aquella famosa agrupación Upau, que ofreció un par de generaciones de activistas de la derecha, y luego... se diluyó. Su gran ambición es un debate frontal y público con Juan Cabandié, el precandidato N°1 a diputado nacional del Frente para la Victoria. Pero él sabe que Cabandié no daría el debae porque es... precario y cobarde.
 
Aquí fragmentos de un largo diálogo con él:
 
-Maslatón, ¿por qué precandidato en 2013? ¿Ud. no se había jubilado?
 
-No, por el contrario. Regreso a la política activa y quiero ser diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires porque creo que es fundamental participar, intervenir en acontecimientos esenciales para el futuro de los argentinos. Quiero colaborar y aportar para frenar el avance del kirchnerismo
 
-¿Frenar el avance del kirchnerismo o del cristinismo?
 
-Sí, hay dos etapas bien marcadas, pero no la divido en kirchnerismo y cristinismo sino en antes y después de 2008. Hasta el gran conflicto con el campo, era un mal gobierno, que transcurría sin pena ni gloria pero el golpe en la mandíbula que recibieron los del Frente para la Victoria en aquel año los llevó a reagruparse, buscaron o bien reafirmaron su identidad y comenzaron lo que yo denomino "la fascistización de la Argentina", que es lo que debemos frenar en 2013, antes que sea tarde.
 
-¿Cuáles son las características de ese peligro que Ud. avizora?
 
-Hay una tentativa de Estado totalitario, que busca consolidarse en las urnas 2013. Por eso hay que cambiar la estructura del Legislativo, a través del voto popular. Quiero colaborar para paralizar el avance sobre las libertades individuales que incuba el Frente para la Victoria, y me considero para ello idóneo desde todo punto de vista.
 
-¿Y por qué lo intentará con los Rodríguez Saá y no con el PRO, por ejemplo?
 
-No creo en el PRO. Es una estructura cerrada, un partido de palacio. El PRO no acepta que haya elecciones internas. De hecho, nunca las han tenido. El PRO no acepta que compitan distintas corrientes que quieran participar de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. En cambio los hermanos Rodríguez Saá me invitaron a participar, y también a otros. Seremos 6 listas que iremos a una competencia electoral por las candidaturas a diputados nacionales. Por otra parte, cuando se analiza la evolución de los indicadores socioeconómicos desde 1983 a la fecha, creo que ellos hicieron una muy buena tarea en San Luis, la mejor o una de las mejores del país. Y tienen un pensamiento justicialista moderno que va más allá de las etiquetas. En la vida, yo no me dejo guiar por las etiquetas.
 
-En la UCeDe que Ud. conoció había una definición ideológica muy definida. Hoy día ¿cómo se define a Ud. mismo?
 
-Yo tengo una ideología liberal en cuanto a la economia y soy conservador en cuanto al método político. El conservador considera que el mundo no es de una idea exclusiva, y acepta negociar con otros sectores. Yo soy consciente que como diputado nacional tendré que negociar para introducir cambios fundamentales en el Presupuesto Nacional, por ejemplo. No voy a exigir que se concrete el 100% de mi ambición pero si consigo una reducción del 30% en el Presupuesto, será aceptable para el 1er. año, y esa es la esencia de un conservador. El peronismo tiene mucho del pensamiento conservador y por eso es una fuerza política tan proclive a las negociaciones.
 
-Ya que estamos con la UCeDe, ¿qué contribución le hizo a la derecha argentina?
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-Hubo 2 etapas, bien marcadas. Hasta 1989, el descubrimiento de que las ideas liberales podían ser populares y que el partido podía crecer; luego, el acuerdo con Carlos Menem salió mal. La UCeDe tendría que haber apoyado algunos aspectos iniciales y reprobar o condenar otras cuestiones, en especial cuando ya estaba avanzado el menemismo. La UCeDe no supo o no pudo o no quiso manejarse con el PJ tal como hacen los partidos conservadores o liberales europeos cuando ingresan a alguna alianza gubernamental: se elabora un programa y se trabaja sobre aspectos concretos. En cambio la UCeDe quedó pegada a lo bueno y lo malo del menemismo, y cuando Menem entró en caída, fue el rostro de lo malo. Yo me había retirado hacía mucho tiempo ya. Cuando concluí mi mandato en el Legislativo de la Ciudad, en 1991, di un paso al costado porque me di cuenta que estaba mal planteada la colaboración con Menem.
 
-¿Y por qué la derecha argentina no pudo encontrar un heredero de Álvaro Alsogaray? Mauricio Macri no es un heredero de Alsogaray...
 
-No, no lo es. Creo que fue un error de los militantes como yo, que nos retiramos progresivamente en los años '90 porque creímos que al menos algunas cuestiones que habíamos reclamado, ya habían alcanzado su cumplimiento y no podíamos hacer mucho por el resto. Y fue un error de percepción que asumo. No nos dimos cuenta la capacidad de rearme que tenía la izquierda. En especial desde 1995, la izquierda logró un crecimiento formidable y tuvo la capacidad necesaria para concretar el golpe de Estado de 2001. Hoy día, quienes no comprendimos eso, intentamos regresar antes que sea demasiado tarde porque peligran las instituciones democráticas.
 
-Es curioso que entre lo que fue la UCeDe y el ladriprogresismo gobernante hay algo en común en la percepción de la opinión pública: la corrupción.
 
-Yo discrepo con los encuestadores que dicen que la gente no ubica a la corrupción como el más grave problema que tiene la sociedad argentina. La corrupción no es un tema exclusivamente judicial o policial. La corrupción tiene que ver con todas las cuestiones de la vida de los argentinos. Crear partidas presupuestarias para expandir el gasto público, crear organismos que negocian y administran nuevos subsidios, por ejemplo, crea una cadena de personas que esperan quedarse con algo en el camino, robándole a los beneficiarios. Entonces, la corrupción afecta el bienestar económico de todos los que no participan del robo. Por eso es necesaria la transparencia, el control permanente y la menor cantidad posible de burocracia.
 
-Ud. ha mencionado que el año 2013 es decisivo, ¿realmente cree que es muy diferente a 2009 o a 2011?
 
-El peor año de los Kirchner fue 2008. El momento más bajo de su popularidad fue en aquella madrugada del voto no positivo del vicepresidente de entonces, Julio Cobos. Ahí estaban para el cachetazo. A partir de entonces comenzaron a recuperarse, lentamente. Cuando llegaron los comicios de 2009, ya estaban mucho mejor. Algunos dicen que fue su peor momento pero si se hubiese votado en los días que perdieron la Resolución 125 hubiesen obtenido muchos menos votos que en 2009. Es más: en 2010, con la nueva Cámara baja con mayoría opositora, los Kirchner pudieron remontar el resultado electoral negativo. Quienes ganaron cometieron el error de renunciar a ocupar la presidencia de la Cámara baja y nunca pusieron en riesgo el poder de la Administración Cristina. El único problema de la pareja gobernante era el deterioro por el hastío que provocaban y el fracaso de su gestión. En 2013 otrs vez Cristina se encuentra en pleno deterioro. Todavía no es la madrugada de la 125 pero puede darse un escenario similar si trabajamos intensamente y con decisión. Es importante que el comicio parlamentario sea un freno a los avances que el kirchnerismo pretende sobre las libertades de todos.
 
-Mencionó 6 listas compitiendo en Compromiso Federal por las candidaturas a diputados nacionales. Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde compitieron en una elección primaria que terminó en escándalo y abandono, ¿cómo evitar que se repita algo semejante entre Uds.?
 
-Esas elecciones 2011 fueron no oficiales. Ellos querían recuperar aquella experiencia de Raúl Alfonsín vs. Fernando De la Rúa en 1983 o de la de Carlos Menem vs. Antonio Cafiero de 1989, y el resultado fue lamentable. Pero las PASO son elecciones oficiales, con autoridades de mesa y hay grupos de voluntarios como los de la Red Ser Fiscal, gente independiente que va a colaborar. Es imposible para una lista hacer el control total de 8.000 mesas porque se precisan 16.000 personas. Lo máximo posible es ubicar fiscales reponedores de boletas, uno por centro de votación, unos 800. Pero básicamente creo que tenemos un acuerdo ético en Compromiso Federal. Los Rodríguez Saá han dado amplias garantías a todos al respecto.
 
-No hemos abordado todavía lo más importante: cuáles son sus planes para la Cámara de Diputados de la Nación.
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-Yo voy a trabajar en todo lo necesario para cambiar la política económica actual. Quienes me conocen saben quién soy y qué pienso. Podemos debatir horas sobre obra pública, marginalidad, educación y salud pero si no hay dinero suficiente, no se puede hacer nada. Yo no voy a intentar cambiar el mundo porque no soy el creador del mundo. Hay espacios de negociación que hay que aprovechar. No creo que el diputado que más proyectos presenta es el mejor diputado. Escribir proyectos que luego duermen en cajones no es ningún mérito. Yo quiero dar el debate antes de fin de año acerca de cambios concretos posibles en la política económica.
 
-Pero no me dijo cuáles son...
 
-Para comenzar, hay que reformular el sistema tributario. El IVA puede quedar así como está pero es indispensable actualizar los mínimos no imponibles de Ganancias. Yo creo que el salario no puede gravarse y esa fue una mala decisión de (José Luis) Machinea en 2000. El resultado operativo de las empresas ya paga Ganancias. El salario que percibe un trabajador por su desempeño es un factor de la producción por lo tanto, gravarlo es una doble imposición. En definitiva, su situación es equivalente a la de un accionista de cualquier empresa, que no paga Ganancias sobre la distribución de utilidades que percibe porque ya pagó Ganancias la empresa. Pero... bueno... por lo menos actualizar totalmente los mínimos no imponibles y ajustar las escalas que quedaron achatadas inexplicablemente.
 
Luego, los impuestos patrimoniales no tienen que existir. Si se gana dinero se paga Ganancias y si no se gana dinero no puede haber un gravámen. Otro caso: Bienes Personales es un impuesto nefasto que creó Domingo Cavallo.
 
-Cavallo es también precandidato por Compromiso Federal en Córdoba, un aliado político también de los Rodríguez Saá...
 
-Cavallo quería un impuesto que se llamaría IEPE, que era una compensación empresarial, pero en el Congreso se opusieron, hubo una negociación y apareció Bienes Personales. Pero está mal, hay que eliminarlo. También el impuesto a la Ganancia Mínima Presunta. Otra carga nefasta. Y hay que eliminar el impuesto sobre los débitos y créditos bancarios, otra creación de Cavallo que debe eliminarse. No se pueden gravar las transacciones que frenan la economía.
 
-Ud. va a desequilibrar el Presupuesto...
 
-No, porque hay que introducir recortes indispensables en el volumen del gasto público. Y eso es competencia parlamentaria.
 
-No es tan sencillo. ¿Qué hará con la Asignación Universal por Hijo?
 
-Creo que es una mala idea que sea generalizada. Será un problema enorme de la Administración próxima reconvertir los subsidios porque la gente que los percibe los considera derechos adquiridos. Probablemente se puedan reducirlos en términos reales considerando la inflación que viene. De todos modos, habrá que convivir cierto tiempo con muchos de los subsidios presentes que son impuestos cobrados previamente al contribuyente o es inflación que cae sobre las espaldas del contribuyente. Por eso si podría elegir, eliminaría todo subsidio pero no mastico vidrio. No obstante, hay muchos otros rubros del gasto público que pueden cortarse en este festival de erogaciones que ha fabricado el kirchnerismo, casi 50% del Producto Bruto...
 
Quiero agregar que hay que definir por ley el sistema de cambios argentino. Es competencia del Congreso. Hay que institucionalizar un sistema similar al que se encuentra vigente en casi todos los países razonables del mundo: un mercado de cambios de tipo de cambio flotante y de libre acceso, donde se liquide todo: importaciones, exportaciones, turismo receptivo, turismo viajero, ingreso y egreso de capitales, etc. No estoy hablando ni de convertibilidad ni de patrón oro ni nada raro. Estoy hablando de un mercado cambiario de un país normal. Legislando el levantamiento del cepo cambiario, regulando un sistema aduanero más simple, con aranceles razonales y sin cupos; y levantando las restricciones al movimiento de capitales, la economía argentina sale disparada en una tasa de crecimiento impresionante y sostenible
 
-¿Y eso es todo lo que quiere hacer en el Congreso?
 
-No. También quiero derogar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. El artículo 32 de la Constitución Nacional establece que los medios no son competencia de la Nación. Quiero acabar con la cadena nacional de Radio y TV. Quiero eliminar el Fútbol Para Todos. Y quiero una legislación que diferencie la publicidad oficial de la propaganda gubernamental. El Estado puede difundir su publicidad oficial pero no puede pagar propaganda.

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