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"No combaten la inflación, apenas la maquillan..."

La inflación no es combatida por el Ejecutivo Nacional, y que no hablen más del desdoblamiento cambiario, que se encuentra vigente desde hace tiempo. El 'modelo' va de crisis a crisis profunda. Son conclusiones que se extraen de la siguiente entrevista al ministro de Economía santafecino Ángel Sciara.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Contador público nacional, magister en Desarrollo Económico, docente e investigador académico, ex vice decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la Universidad Nacional de Rosario, ex secretario de Hacienda y Economía de la Municipalidad de Rosario, Ángel Sciara es el ministro de Economía de Santa Fe por 2do. mandato consecutivo: lo fue con Hermes Binner y continúa con Ángel Bonfatti. Es el hombre que, considerando una frase de Bonfatti, "rasca el fondo de la olla" hasta encontrar recursos suficientes en la provincia del Litoral.
 
Él fue entrevistado por Raúl Acosta en LT3, de Rosario:
 
-18% la inflación del año, dice Jorge Moore, director del Ipec (Instituto Provincial de Estadística y Censos). Ministro, el piso para cualquier discusión salarial es el 18%, pero el presupuesto ¿tiene contemplado este aumento?
 
-Sí, claro que sí. Esto es un tema interesante porque muchos políticos y dirigentes sindicales confunden la percepción de ingresos efectiva con la presupuestada. Cuando se formula el presupuesto, allá por julio del año anterior, uno hace estimaciones acerca de cuanto va a ser el crecimiento de la economía y cuanto va a ser la tasa de inflación esperada, y de esa manera estima los recursos que se van a percibir en el año respectivo y en el mes respectivo. Por eso, cuando el Ejecutivo nacional, y algunos dirigentes, dicen ‘no, la recaudación va bárbara porque en febrero aumentó el 27% respecto a febrero del año anterior’ es una obviedad; menos mal que es así, usted se imagina que si no fuese así estaríamos obligados a vender la provincia para poder hacer frente a todos los gastos que se han presupuestado bajo el supuesto de que realmente en ese mes los recursos iban a crecer, si no el 27%, el 25% o el 28%.
 
-¿Se puede vivir en un país que tiene el 18% de inflación anual?
 
-Nosotros creemos que no, y siempre lo hemos creído. Desde nuestra perspectiva económica pensamos que el gran problema que tiene que resolver la economía Argentina hoy es la elevada tasa de inflación que está experimentando desde hace varios años a la fecha, ponernos en sintonía con lo países latinos que están en el orden del 4,5% o 5% y se preocupan cuando la tasa de inflación esperada puede subir medio punto. Nosotros hace años que estamos trabajando y creciendo en base a consumo con tasa de inflación altísimas, y esto evidentemente tiene techos; los techos con los que estamos sufriendo en estos momentos. La posibilidad de desdoblamiento de tipo de cambio y la existencia y agudización de los controles de precios creo que van a ser las consecuencias inevitables de tratar parches para vencer una enfermedad complicada que habría que atacarla en sus causas.
 
-¿De algún modo la inflación distorsiona más todavía la relación provincia-nación, nació-provincia?
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-Sí, claro porque esto es así. Nosotros esto lo analizamos hace muchos años cuando estábamos en la municipalidad. Cuanto más la jurisdicción está cerca de la gente y tiene que satisfacer más directamente sus derechos y prestación de servicios, la distorsión en el largo plazo entre el aumento de los gastos y el aumento de los recursos es mayor, terminan creciendo más los gastos que los recursos y en consecuencia la brecha se va ampliando. Las provincias están en un lugar intermedio. Por esa razón, y paradójicamente, nosotros si bien por un lado tenemos que apuntar a una tasa de inflación que converja un dígito, y esto lo hemos planteado siempre, desde el punto de vista de la administración de la provincia de Santa Fe nosotros tenemos que alentar que la inflación siga creciendo porque es la única manera en la cual los recursos van a superar a lo presupuestado y con esto poder financiar los salarios. Es decir, desgraciadamente tenemos que desear aumentar el círculo vicioso de mayor inflación, mayor gasto, mayor recaudación.
 
-El mayor control de precios y el desdoblamiento cambiario, ¿son inevitables?
 
-En los hechos el desdoblamiento cambiario ya existe, habrá que legalizarlo y ponerlo en funcionamiento. Pero cuando se haga esto creo que vamos a tener, no la desaparición del dólar negro, sino la creación de otro mercado paralelo al que pueda existir, financiero o turístico, y para poder seguir manteniendo esto creo que los controles de precios van a tener que seguir existiendo pero con el sentido más riguroso del control. Hoy estamos en un control que eufemísticamente se habla de acuerdo de precios, etcétera. Esto evidentemente, como usted se imagina, es un maquillaje, no genera ningún impacto sobre las causas verdaderas de la inflación.
 
-Hay una pregunta de base en esto, en un proceso estrictamente democrático ¿es posible el control de precios y el desdoblamiento cambiario como base del mismo?
 
-Claro que no. Por eso digo que nosotros estamos actuando como parche sobre los efectos y no sobre las causas. Yo ayer ponía esta analogía: a veces uno se tropieza en la calle y si tiene buen equilibrio da dos pasos trastabillando y se vuelve a erguir. Aquí lo que estamos haciendo nosotros es trastabillando ir contra el suelo, y esto tiene que ver con que vamos a estar permanentemente exacerbando los controles, los rigores. El otro día me comentaban, no porque esto pueda suceder en nuestro país, allá lejos y hace tiempo, en los años '70 o '73, apareció un decreto, que creo que afortunadamente nunca se puso de manifiesto, donde se expropiaba el trigo; o sea, se llegaba a niveles exacerbados de controles para tratar de encubrir situaciones que eran totalmente inmanejables porque no se les había considerado oportunamente. Y uno podría pensar desgraciadamente que esto nos podría estar ocurriendo. La aparición de esta tarjeta de Moreno es un elemento que creo que también hay que tomarlo en consideración como una forma de intervenir en los mercados, y no porque yo crea que le libre mercado genera mejores condiciones, pero evidentemente cuando se lo interviene de esta forma estamos en el peor de los mundos.
 
-¿Estas resoluciones que se están tomando se corresponden con qué régimen político?
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-Primero creo que hay una gestión que no consensúa, que no acuerda, que creo que está ensoberbecida. Evidentemente hay un populismo, y creo que va a haber un populismo electoralista de aquí en más que tiene que ver con la preparación de las elecciones de octubre. Y en este sentido uno podría recordar aquellas palabras de Clinton, ‘es la economía estúpido’. Y evidentemente creo que lo que uno está preparando desde el punto de vista económico es generar edulcorantes que aparezcan favoreciendo a los más desposeídos y de esta manera poder tener un impacto electoral favorable.
 
-Festram (Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la Provincia de Santa Fe) ya cerró, UPCN (Unión Personal Civil de la Nación) ya cerró, ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) estaría cerrando, queda de los gremios pesados Amsafe (Asociación de Magisterio de Santa Fe) y judiciales. Con estos aumentos a los gremios del Estado, ¿el destino de la provincia está comprometido?
 
-Nosotros cuando hicimos los distintos escenarios que teníamos para la composición salarial siempre medíamos el riesgo de no poder pagarla. Lo que queríamos es minimizar ese riesgo. No es porque el riesgo no exista, no lo hemos minimizado totalmente. Existe un riesgo de que no podamos pagar, pero este riesgo, si bien no es el mínimo que habíamos considerado, es el riesgo medio que estábamos dispuestos a asumir para satisfacer un derecho y un reclamo de los trabajadores. Pero al mismo tiempo nosotros tenemos que garantizar que el Estado siga funcionando, y esto creo que lo hemos logrado. Lo que sí ahora estamos seriamente analizando es cómo se va a comportar el flujo de recursos, porque cuando alguien pregunta ¿está la plata? yo le digo ‘no, la plata no está, la plata no la tengo guardada en un cajita. ¿Usted se imagina una caja con $ 3.000 millones? Primero sería un despropósito y una irracionalidad. Lo que nosotros sí sabemos es que al final del período, al final del año, cuando tengamos que pagar todos los sueldos, vamos a haber pagado alrededor de $ 3.100 millones, más de lo que teníamos presupuestado para el año 2013.
 
-¿Esto acogota la obra pública?
 
-No, el esfuerzo y la convicción política de nuestro gobernador y la decisión política es que esto no demore la obra pública. Esto ha sido considerado el riesgo de no poder pagar el aumento salarial.

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