-La evolución del Ideb en la escuela secundaria está estancada y fue mucho más baja que la observada en la primaria. ¿Por qué?
-El Ideb es un indicador que considera el flujo de la enseñanza, la aprobación y el dominio de Matemática y Lengua. En el caso de la educación primaria, es casi un censo: sólo el 1,6% de las escuelas públicas no hacen la Prova Brasil. Pero en la escuela secundaria son evaluados 69.000 estudiantes de una población de 1,8 millón de graduados, aunque es una muestra con criterio estadístico y validez. El resultado del Ideb estableció que no hubo mejora en Lengua ni en Matemáticas ni en el flujo. Es una advertencia. En la educación en Brasil, lo que no evoluciona es retroceso. Sin embargo, tenemos otra evaluación, el Enem, con más de 1,5 millón de inscriptos. Y en este examen sí hubo una mejoría significativa en los últimos 4 años. Los estudiantes se esforzaron más porque saben que el Enem es un pasaporte para el futuro: con la nota del examen, los estudiantes pueden recibir una beca del ProUni, Fies, disputar vacantes en las universidades federales.
-¿Tiene la intención de reemplazar la Prova Brasil por el Enem en el cálculo del Ideb para la escuela secundaria?
-En los próximos 60 días, el Inep hará un estudio detallado para ver si podemos hacer esta sustitución sin perder la serie histórica del Ideb. Mantendremos la Prova Brasil por el tiempo que sea necesario para no perder la referencia de los últimos años.
-¿El Enem sirve como inspiración para los cambios curriculares que propone el MEC?
-Exactamente por la importancia estructural del Enem vamos a hacer un rediseño del plan de estudios. Se está construyendo con el Consed (Consejo de los Secretarios Estatales de Educación). Hemos creado un grupo de trabajo, en el que participarán rectores de universidades federales y de la Academia Brasileña de Ciencias. El rediseño curricular seguramente deberá dialogar con el Enem, porque es hacia dónde están mirando los estudiantes y se encuentran motivados para estudiar. Los secretarios estaduales (provinciales) de Educación son los grandes responsables de educación media en Brasil, 86% de la red es de ellos. La Unión (el sistema federal) tiene sólo el 1%, por eso todo lo que podemos hacemos tiene que estar en asociación con ellos.
-¿Cuál es el problema con el formato actual?
-En la actualidad, la escuela cuenta con una currícula enciclopédica. Tiene por lo menos 13 asignaturas obligatorias, que pueden llegar a 20 si se incluyen las asignaturas optativas. Con sólo 4 horas de clase por día es muy difícil para el estudiante integrar ese contenido, sistematizar esa información. Cuando se organice por área, el estudio será más integrado. Entonces, la comprensión se hace más fácil y más efectiva pedagógicamente. Un profesor de secundaria tiene alrededor de 800 estudiantes y da clases en varias escuelas. Con el tránsito, el tiempo que pierden es muy grande. Si pudieran pasar más tiempo en una sola escuela ellos ganarían y los alumnos también, ya que se crea una relación personal, más íntima, con los estudiantes. Esta reestructuración también busca permitir a los maestros concentrar la vida laboral en las escuelas.
-¿La escuela secundaria debe preparar a los estudiantes sólo para la universidad?
-Brasil aún no es un país rico, pero con mayores recursos, podemos dar un paso importante históricamente: ir a la escuela de tiempo completo, en la que se trabaje sobre la cuestión científica y académica y también profesional. Además de la educación regular, podemos ofrecer educación tecnológica, capacitación laboral y cultura.
-¿Cuántas escuelas tienen secundaria de jornada completa?
-Es heterogéneo. Algunos estados han avanzado mucho y otros poco. Todas las escuelas federales trabajan en tiempo completo, con educación regular y profesional, pero representan el 1% del universo.
-¿Hay alguna meta para aumentar el número de escuelas de tiempo completo?
-Queremos aumentarlas. Teníamos sólo 300 escuelas con el proyecto Ensino Medio Inovador, que aumenta la carga horaria a 5 horas diarias. Vamos a llegar a 2.000 este año. Son escuelas con una jornada mayor. No es tiempo completo, pero es un gran avance.
-Pero ¿existe alguna meta, alguna proyección?
-El grupo de trabajo se formó exactamente para diseñar esas metas. Vamos a trabajar en conjunto para saber cuál es la velocidad que ellos logran para que construyamos ese camino, pero una de las directrices en la que tenemos que avanzar es la escuela de tiempo completo. Ahora, ¿cuál fue la respuesta del gobierno de Dilma a esta demanda de educación técnica y la formación profesional? Fue el Pronatec. Estamos con 1,4 millón de matrículas. En Pronatec, la enseñanza es concurrente, es decir, regular y profesional en la misma institución. El estudiante, por ejemplo, hace el 2do. año de la escuela secundaria, pero se hace técnico en contabilidad, en construcción, en tecnología de la información. Si va a la universidad, llega con una formación diferenciada. También existe la enseñanza intercalada, en la que se cursa la escuela secundaria en una institución y en otra, por ejemplo, el Senai, un curso técnico. Hemos hecho una fuerte asociación con el Senai y estamos construyendo centros de alta tecnología con ellos.
-¿Cómo se explican las altas tasas de repetición y la deserción en la escuela secundaria?
-Estamos mejorando, aunque a un ritmo más lento al desafío que tenemos. El primer desafío es el peso de la enseñanza nocturna, que corresponde a 32,5% del total. En general, es el estudiante atrasado en la vida escolar, más grande, que trabaja todo el día, proveniente de una familia pobre y que necesita estudiar de noche. La educación nocturna necesita un tratamiento especial. Cuando miramos a los jóvenes en general, la situación es más grave porque tenemos 10,5 millones de jóvenes entre 15 y 17 años en el país, es decir, en la edad-grado apropiados para la escuela secundaria. De estos 10,5 millones, 978.000 no asisten a ninguna escuela, 167.000 son analfabetos y 3,9 millones se encuentran en la escuela primaria, atrasados en los estudios. Apenas la mitad de los jóvenes de entre 15 a 17 años están en la escuela secundaria con la edad apropiada. Es un reto descomunal.
-Pero la inversión por alumno en la escuela secundaria es muy inferior al de la escuela primaria.
-Los estados deben invertir más en la escuela secundaria, ya que la responsabilidad es de ellos. El Ministerio de Educación federal está reconociendo estas deficiencias, no sólo en el volumen de inversión, sino también en los resultados. Tenemos que hacer una búsqueda activa para ingresar al sistema a 1 millón de personas jóvenes que no asisten a la escuela, acelerar a esos 4 millones que están en primaria cuando deberían estar en la secundaria, y mejorar la calidad de la educación, por eso queremos incrementar la asignación de recursos. Hemos creado este grupo de trabajo para hacer un pacto para la valorización de la escuela secundaria con los secretarios responsables de la escuela media de los estados.
-Usted defiende la propuesta de reservar los royalties (regalías) del petróleo para la educación. ¿La presidente Dilma Rousseff concuerda?
-Ella apoyó esta iniciativa. Queremos una distribución más equilibrada de las regalías entre los estados y los municipios y que ellos sean íntegramente vinculados a la educación. La visión es que el petróleo es una riqueza no renovable y que Brasil tiene que tener un pensamiento estratégico prioritario para pensar la nación en la era pos-petróleo. Y esa prioridad es la educación. Eso es lo que va a preparar a Brasil para la sociedad del conocimiento, lo que le hace falta para convertirse en un país desarrollado. Porque no es sólo el PIB y el combate de la pobreza. Un país desarrollado es un país que tiene calidad en su educación.