Añadió el ex juez que el Reino Unido está obligado por la ley internacional a facilitar a Julian Assange la salida segura del país para que se acoja a la oferta de asilo diplomático hecha por Ecuador.
Según Garzón, en el supuesto de que la Corte Internacional de Justicia se pronuncie a favor de facilitar asilo a su cliente, el Reino Unido estará obligado a negociar con Ecuador la salida del activista de la embajada ecuatoriana en Londres.
En su comparecencia ante la prensa, Garzón también criticó a las autoridades de Australia por desoír las peticiones de Assange para recibir asistencia diplomática, incluida una hecha mediante un carta enviada hace unas 2 semanas al Ministerio de Asuntos Exteriores.
"La respuesta fue enteramente negativa a cada una y a todas las peticiones", apuntó el ex juez.
"Aunque al señor Assange le hayan retirado el pasaporte y es un refugiado en la embajada ecuatoriana, él es un ciudadano de Australia y por tanto tiene todos sus derechos", precisó.
Garzón dijo que las autoridades judiciales del país nórdico ha mantenido en secreto información clave que cuando el equipo legal que defiende al activista la pueda revelar causará una "gran sorpresa".
"Ahora no la podemos divulgar, pero hemos pedido a la fiscalía que tome declaración a Assange", dijo el ex juez.
En tanto, en una “autobiografía no autorizada”, publicada en Reino Unido en septiembre de 2011, el fundador de Wikileaks, Julian Assange, describe al detalle las relaciones que mantuvo con las dos mujeres que lo acusan de haberlas agredido sexualmente y cuyas denuncias motivaron el proceso de extradición en Reino Unido solicitado por Suecia, donde se cometieron los supuestos delitos. “Puede que yo sea un machista en mayor o menor grado, pero no soy un violador”, aseguró el hacker australiano según el relato publicado.
El libro es casi una transcripción directa de las 50 horas de conversación que mantuvo con el novelista escocés Andrew O’Hanlon, a quien el propio Assange eligió para que le ayudara a escribir su autobiografía, según cuenta Enrique Murillo, el traductor y editor de la versión en español, publicada en febrero de 2012 por Los Libros del Lince.
“Assange firmó un contrato con la editorial Cannongate cuando necesitaba dinero para abogados, pero después de leer el primer borrador, se sintió traicionado por la excesiva libertad con la que había hablado”, explicó Murillo. Aunque el fundador de Wikileaks retiró su apoyo al proyecto, la editorial decidió seguir adelante y publicar lo que era un primer borrador, ya que Assange había cobrado una parte de lo que le correspondía por el contrato.
“Yo no era un novio fiable, ni tampoco era un compañero de cama que pudiera mostrarse muy cortés. Y esto empezó a tener su importancia. A no ser, naturalmente, que todo lo que había estado ocurriendo haya sido un montaje desde el primer momento”, relató entonces Assange, que lleva más de 2 meses refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres, a la espera de que Reino Unido le conceda un salvoconducto que le permita viajar al país sudamericano. La semana pasada Quito le concedió el asilo diplomático, pero Londres insiste en que su obligación legal es extraditarlo al país escandinavo y asegura que detendrá al hacker en cuanto ponga un pie fuera de la legación diplomática ecuatoriana.
El fundador de Wikileaks, la plataforma responsable de la filtración de decenas de miles de cables del Pentágono y del Departamento de Estado de USA, describió cómo conoció a las mujeres en un viaje a Estocolmo en agosto de 2010, cuando llegó a la capital sueca para participar en una conferencia.
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Assange afirmó que, a pesar de las advertencias de un amigo, que le dijo que existían “altas probabilidades” de que le tendieran una trampa “en forma de mujer”, comenzó a tener relaciones sexuales con “A” y “W”, como identifica a las denunciantes, y señala que incluso convivió con una de ellas durante su estancia en Estocolmo.
“Aunque había pasado algún tiempo con cada una de estas 2 mujeres, no estaba prestándoles demasiada atención a ellas, ni devolviéndoles sus llamadas, ni podía tampoco alejarme de aquella situación de riesgo que se produjo desde que habían empezado a sonar amenazas y declaraciones contra mí en USA”, contó.
En su relato, Assange, reconoce que su conducta puede considerarse “frívola” y no muy digna del "hombre más caballeroso", pero asegura que las mujeres tuvieron relaciones con él de forma voluntaria. “Ambas (…) estuvieron encantadas de seguir viéndome después de irse a la cama conmigo”, dijo el australiano.
El fundador de Wikileaks cuenta que “A”, la mujer con la que convivió algunos días y con quien mantuvo relaciones en varias oportunidades, lo invitó a una cena con amigos al día siguiente de la noche la que, según la denuncia, el hacker la agredió sexualmente. "Ella escribió en su Twitter que estaba 'con la gente más fantástica del mundo'. Era evidente que había contado a sus amigos que ella y yo nos habíamos acostado, y más tarde supe que me había sacado una foto mientras yo dormía en su cama y que la colgó del muro de su página de Facebook".
También describió cómo fue la primera noche que durmieron juntos: "No tenía motivos para desconfiar de ella, y ningún motivo para dudar de que, cuando ella me indicó que solo había una cama y que por su parte no había problema para que la compartiéramos, solo lo dijo como prueba de amistad y nada más. Fuera como fuese, le dije que muy bien, y esa noche compartimos la cama…"
Sobre la noche en la que tuvo relaciones sexuales con “W”, en Enkopping, una localidad a unos 70 kilómetros de Estocolmo, Assange contó que fue “divertida” y que a la mañana siguiente, la mujer lo llevó en bicicleta a la estación de tren. “Tuvo la amabilidad de comprarme el billete –mi tarjeta bancaria seguía sin funcionar, aunque debo admitir que suelo estar siempre sin un céntimo−, me dio un beso de despedida y me pidió que la telefoneara desde el tren”, afirmó Assange.
El fundador de Wikileaks asegura que no es responsable de los supuestos delitos por los que Suecia quiere que responda, y ofrece una hipótesis un tanto confusa de los motivos por los que “A” y “W” le acusan: “No violé a ninguna de esas dos mujeres, y no se me ocurre pensar en nada que ocurriese entre ellas y yo que pudiera interpretarse como violación en ninguno de los dos casos, excepto que se tratara de una reacción maliciosa posterior a los hechos, un plan conjunto que pretendía tenderme una trampa, o un caso flagrante de falta de entendimiento entre ellas dos que mi presencia hubiese avivado”.