En otras palabras, la historia de la Copa del Mundo refleja la percepción imperialista de Occidente.
Cuando se mira de cerca, Qatar 2022 es único en muchos sentidos.
En 1er. lugar, Qatar se ha convertido en el 1er. país musulmán, árabe y de Oriente Medio en albergar la organización.
Teniendo en cuenta que la población musulmana en el mundo es de unos 1.700 millones, lo que representa casi una cuarta parte de la población mundial total, tendría sentido que los países musulmanes acogieran a la organización con más frecuencia. Teniendo en cuenta que la población musulmana en el mundo es de unos 1.700 millones, lo que representa casi una cuarta parte de la población mundial total, tendría sentido que los países musulmanes acogieran a la organización con más frecuencia.
Muchos países musulmanes como Türkiye y Malasia han mejorado su infraestructura y aumentado su capacidad para albergar ese tipo de eventos. Por ejemplo, Türkiye ha competido durante la última década para organizar competencias.
2do., Qatar es el país más pequeño entre los estados anfitriones en la historia de la Copa del Mundo. Muchos tenían dudas de que un país tan pequeño pudiera albergar el torneo; sin embargo, el gobierno de Doha ha construido con éxito 8 estadios y muchas otras instalaciones para el evento.
En 3er. lugar, Qatar 2022 es la organización más cara de la historia. El Estado de Qatar ha gastado más de US$ 200.000 millones en el torneo.
Y 4to., Occidente estuvo criticando a Qatar por las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores, su sistema político y los valores culturales de su pueblo. Los medios de comunicación y los políticos occidentales han tratado de desacreditar a Qatar con afirmaciones sesgadas y fabricadas.
En forma contrario al espíritu de los eventos de FIFA, muchos medios de comunicación occidentales, tal como la BBC, no transmitieron muchas partes de la ceremonia de apertura, tal como la recitación del Corán.
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Calle peatonal de Doha, Qatar.
El sesgo occidental
Los medios occidentales también han criticado a Qatar por restringir los derechos humanos, tal como la prohibición de la compra de bebidas alcohólicas en los estadios y la prohibición del uso de carteles LGBT por parte de los jugadores durante los partidos.
Aunque la prohibición sólo se limitó a los estadios, los medios occidentales han demostrado que era/es una prohibición general.
Los medios de comunicación y los políticos occidentales han hecho muchas declaraciones faltando el respeto a los valores religiosos y culturales del Estado de Qatar y su pueblo. Muchos políticos y medios de comunicación occidentales han estado tratando de imponer sus valores a los qataríes.
La reacción y la crítica occidentales reflejan un doble rasero y una perspectiva imperialista.
Cuando otros países como Francia 1998 y Rusia 2018 aplicaron restricciones similares, la mayoría de los críticos actuales permanecieron en silencio.
En otras palabras, cada vez que un Estado occidental toma medidas, se considera racional y lo acoge con beneplácito. Sin embargo, cada vez que un Estado musulmán o árabe emprende una acción, se la considera irracional y se la critica. Por lo tanto, todavía reclaman la perspectiva orientalista y continúan menospreciando a los pueblos no occidentales, es decir, musulmanes y árabes.
En este contexto, las críticas a los futbolistas alemanes antes de un partido y la actuación de la ministro alemán rompiendo las normas establecidas por Qatar y la FIFA fueron reacciones infantiles y superficiales. En este contexto, las críticas a los futbolistas alemanes antes de un partido y la actuación de la ministro alemán rompiendo las normas establecidas por Qatar y la FIFA fueron reacciones infantiles y superficiales.
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La imagen de la Selección alemana, según el autor, un insulto a Qatar.
Valores 'no universales'
Qatar 2022 ha demostrado que es hora de que Occidente comprenda que sus valores no son "universales" y que el mundo no occidental puede no aceptar todos los valores occidentales.
Ningún Estado occidental puede obligar a los países y pueblos no occidentales a acatar los valores occidentales.
Por ejemplo, muchos de estos valores contradicen las principales normas del Estado anfitrión. Afortunadamente, no todos los occidentales comparten esta visión imperialista y orientalista.
Por ejemplo, el actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, dejó claro que Qatar tiene derecho a tomar estas medidas (prohibir las bebidas alcohólicas en los estadios).
Infantino ha dicho que Occidente no tiene la superioridad moral para dar lecciones de derechos humanos a otros, señalando: “Creo que por lo que hemos estado haciendo los europeos en los últimos 3.000 años, en todo el mundo, deberíamos disculparnos por los próximos 3.000 años antes de empezar a dar lecciones morales a las personas”.
Hasta ahora, a pesar de toda la interferencia occidental en los juegos, Qatar ha estado dirigiendo con éxito la organización.
El gobierno de Doha ha dado una lección a Occidente sobre cómo respetar la diversidad de culturas, civilizaciones y religiones. Occidente debería abandonar su autopercepción narcisista de larga data y reconocer el multiculturalismo y la diversidad.
En general, los eventos globales tales como los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo deben reflejar todos los colores y culturas del mundo.
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