Para el caso puntual de su lucha contra la Marina Mercante y sus actividades conexas, Sturzenegger comienza a parecerse más a un sparring que recibe los golpes que al gran campeón que se los propina al entrenar.
Brevemente recordemos que la idea de quien Javier Milei apoda 'Coloso', de exterminar la Zona Económica Exclusiva plasmada en su Ley Bases, fue volteada un portal de noticias seguido del reclamo de varios gobernadores e intendentes aliados.
De allí hasta el presente, sucesivos embates “colosales” contra
- el cabotaje marítimo,
- la navegación en la Hidrovía,
- el practicaje y
- hasta la formación de marinos terminaron,
invariablemente en el cesto de los papeles de legisladores e incluso de funcionarios de la propia administración libertaria.
Su rotundo y reiterado fracaso puede atribuirse en parte a los centenares de horas hombre que estudiosos de la cuestión marítima, dirigentes gremiales, empresarios con algún dejo de patriotismo y la propia prensa invirtieron para poner en blanco sobre negro los peligros que acechan a un país que resigna una herramienta estratégica tan importante como lo es su logística interna.
O, tal vez, solo se debió a la falta de otros “colosos demenciales” que prefirieron no convalidar con su firma o su voto un dislate muy cercano a la traición a la Patria.
burbuja sturzenegger milei
El 'Coloso' Federico Sturzenegger en la burbuja de Javier Milei.
FOTO: XAI / GROK
Es la China Estúpido
Con su nave imaginaria cargada de munición, víveres y combustible, el Comandante de la Desregulación se lanza a una nueva “Aventura Marítima”, tal vez la que vislumbra como la batalla final con la que promete arrancar definitivamente el pabellón celeste y blanco de la faz del Atlántico Sur y del rio Paraná poblando las aguas con banderas multicolor y tripulaciones muy diversas y por sobre todas las cosas muy pero muy baratas para alegría de 3 o 4 navieras locales cuyos CEOS le gritan “Coloso” a su paso. (O le gritaban…)
La derrota trazada en la carta de navegación del Capitán Sturze es tan clara y simple como peligrosa.
“Abramos la navegación interior a todas las banderas del mundo, permitamos a los armadores locales cambiar el pabellón de registro de sus buques y autoricemos también a que embarquen en sus naves tripulantes locales o extranjeros con el único requisito que sus contratos laborales se rijan por la ley del pabellón enarbolado y bajo ningún aspecto bajo la legislación argentina" (Sturce Dixit).
Siendo mal pensados se podría afirmar que esa apertura “urbi et orbi” es un poco mentirosa y que solo apunta a que los empresarios más entusiasmados con esta liberación de los mares mantengan sus mismas naves, sus mismos negocios y hasta de ser posible sus mismos tripulantes, pero con un costo laboral, impositivo y de mantenimiento técnico mucho menor. Viveza criolla que le dicen.
Parafraseando al líder liberal libertario que conduce temerariamente al país parecía que ser que “No la vieron”.
Como es bien sabido el negocio naviero a nivel mundial es manejado por un puñado de mega navieras que concentran la logística de ultramar de más del 90% de la producción comercial del planeta.
La naviera estatal china COSCO detenta el nada despreciable cuarto lugar en el top 10.
- Detrás de COSCO no hay zares del shipping hambrientos por maximizar utilidades para felicidad de sus patrones (como si los hay en las turbias aguas del Rio de la Plata).
- Detrás de COSCO, está el estado chino, el pensamiento chino, la geopolítica china, el expansionismo chino, el poder militar chino (que concibe a la Marina Mercante y Pesquera como arietes de su milicia).
Asimismo, delante de COSCO se abre de par en par un enorme portal de ingreso a uno de los tesoros más preciados. El Atlántico Sur.
El razonamiento es tan sencillo como arrollador. Basta con mirar en un mapa para entender claramente que por su posición geográfica Argentina se encuentra sideralmente alejada de los tráficos marítimos más importantes del planeta con el desincentivo adicional para los pulpos del mar de un escaso volumen de cargas internas en comparación con los grandes volúmenes que suelen operar.
“La Argentina no queda de paso para nadie. A la Argentina se viene expresamente, es el fin del recorrido excepto para quienes tienen como destino el Continente Antártico”. Sostiene un empresario naviero consultado para esta crónica.
En este contexto, descartado el posible interés que puede despertar en una naviera netamente comercial el hecho de “condenar” una decena de buques para operar exclusivamente en el confín del mundo y muy a pesar del “Coloso” solo una empresa con objetivos extra comerciales puede ver en las poco amistosas aguas del Atlántico Sur una oportunidad.
¡Bienvenido Ministro Sturzenegger al maravillo mundo de COSCO!
Si Alberto Fernández sorprendió a Vladimir Putin al espetarle: “Queremos que Argentina sea la puerta de entrada de Rusia a America Latina”.
Sturzenegger intenta superarlo con creces al intentar abrir esa puerta de par en par sorprendiendo gratamente a Beijing y por cierto no tan gratamente a nuestro mayor aliado simbiótico y estratégico Donald Trump.
Por estas horas, en una de las mayores usinas de pensamiento naval del país contra reloj se avanza en la confección de un pormenorizado informe para entregar en mano al mismísimo embajador Peter Lamelas quien por otra parte ya tomó debida nota de este verdadero y “colosal” yerro estratégico a nivel hemisférico.
Horror por partida doble
El solo hecho de imaginar decenas de barquitos blandiendo sus rojos pabellones en los puertos de Buenos Aires, Mar del Plata, Madryn, Ushuaia y -porque no- en varias plazas fluviales que demandan combustible o movimiento de cargas de cabotaje, estremeció a los mas leales “empresarios” navieros otrora redactores del felizmente fenecido DNU 340/25 ( anterior embestida colosal contra el cabotaje marítimo) a redactar un “Patriótico Documento” abogando por la defensa de la Marina Mercante Nacional del que Urgente24 da cuenta por separado.
Puertas adentro de la administración, las alarmas sonaron y fuerte ya que en el mismo momento en que la Armada Argentina pacta con los lideres de la US Navy apoyo material y logístico para -entre otras cosas- alejar a los indeseables pesqueros chinos de las 200 millas náuticas, Sturzenegger (alías el Coloso Oriental tal como lo han rebautizado) mete a China en el mar territorial y los ríos interiores de la república.
Rápido de reflejos – pero con muy pobre conocimiento- el ministro ordenó timón a estribor para alejar su idea de la perversa extrema izquierda chinesca.
“Hemos hecho una corrección al proyecto de ley de cabotaje. Los buques podrán ser de cualquier bandera, pero la tripulación solo puede ser integrada por nativos del Mercosur”.
¡Juas!
Nunca mejor aplicado el dicho. “El zorro pierde el pelo, pero no las mañas” .¿Realmente pensará el ministro Sturzenegger que puede manipular al mercado naviero como lo hace con los obsecuentes entrevistadores a los que recurre para profesar su pensamiento mágico sin que nada le cuestionen?
En el remotísimo y supuestísimo caso de que esta exigencia mundial pudiera aplicarse, pensar que eso en modo alguno frenaría la decisión del gigante asiático de tomar lo que generosamente se le ofrece es cuando menos ingenuo.
Los barcos tienen dotaciones mínimas de seguridad, dotaciones de explotación y también sobrecargos. Estos últimos en la mayoría de los casos son los verdaderos responsables de resguardar los intereses del armador y del pabellón.
Muchas pesqueras de capital español, por ejemplo, embarcan doble tripulación. Una argentina para cumplir con la ley y otra española para cumplir con el patrón.
Los famosos buques regasificadores oportunamente ubicados en los puertos de Escobar y Bahia Blanca no fueron entregados mansamente a dotaciones argentinas de la noche a la mañana y la dragadora mimada del gobierno Jan de Nul celebró no hace mucho que por primera vez una draga operando en el Paraná era tripulada totalmente por argentinos.
Solo en el mundo mágico de Sturze sus ocurrencias podrían hacer que la tierra gire en sentido contrario.
Un veterano marino con sabiduría sentencia:
“La desregulación que se propone asimila a Sturzenegger a una suerte de médico que atiende un paciente por obesidad. La solución para disminuir peso que él propone es cortarle las piernas entonces su peso bajaría instantáneamente
Resolver las asimetrías de costos internacionales lleva tiempo y esfuerzo (dieta). Cortarle las piernas a la Marina Mercante destruyendo el Cabotaje argentino, será una pérdida de peso temporal pero una imposibilidad de "caminar" nuestro desarrollo soberano a perpetuidad”.
El razonamiento es claro, cristalino, acertado. Tal vez el problema radique en que el valor que el respetable colega le da al término soberanía no sea el mismo que alberga en la afiebrada mente de 'Capitán Sturze'.
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