
Mako tuvo que renunciar a su posición en la familia imperial japonesa al casarse con Kei Komuro, su novio de la universidad. Esto se debe a que, según la legislación japonesa, las mujeres de la realeza no tienen permitido casarse con plebeyos y mantener su posición dentro de la familia imperial.
La princesa reconoce que siempre sintió presión por su rol dentro de la realeza, y aunque ahora no tendrá más ese rol, tampoco tendrá los privilegios con los que antes disponía. No solamente ha renunciado a su estatus, las mujeres de la dinastía Yamato deben abandonar sus funciones institucionales cuando se casan con un hombre sin sangre real, sino también a la tradicional “dote”, valorada en aproximadamente un millón de euros con la que el Estado suele compensarlas. Además, también ha devuelto su valiosa colección de joyas a la Corte del Crisantemo.
Por el escándalo que supuso la relación, Mako ha desarrollado un síndrome de estrés postraumático, un problema parecido al que afectó a su tía, la emperadora Masako, quien fue objeto de presión por la expectativa de que diera a luz a un heredero varón.
Aunque es conocida por haber dejado todo por amor, no es la primera “norma” que cumple, sino que la princesa Marko ya se había destacado por marcar una ruptura en las tradiciones de la realeza en Japón.
Mako nació el 23 de octubre de 1991 y es la mayor de tres hermanos, la princesa Kako y su hermano pequeño, el príncipe Hisahito. Se trata de la nieta mayor del emperador emérito Akihito y la emperatriz emérita Michiko, por lo que atrajo la atención de los medios desde su nacimiento, conscientes de que nunca heredaría el trono.
La que fuera princesa es conocida por ser extremadamente inteligente, además de por romper con la tradición japonesa al estudiar en diversas universidades de todo el mundo, entre ellas la Universidad de Edimburgo y la University College de Dublín. Pero fue en la Universidad de Tokio, donde conoció a su actual marido.
Otra tradición con la cual también rompió fue que la princesa sacó el carné de conducir, algo de lo más inusual dentro de la familia imperial japonesa. Luego, continuó sus estudios en Reino Unido, donde obtuvo un Máster en Museología en la Universidad de Leicester.
En 2011, a los 20 años, se presentó de incógnito como voluntaria en la región de Tohoku para ayudar a las víctimas del terremoto y tsunami de Japón.
Mako ahora tiene en sus planes mudarse a Nueva York con su marido, donde él trabaja como abogado desde 2018. Al radicarse en USA y alejarse de Japón, se suma otra similitud con Meghan y Harry.