En Bangladesh, el 70% de la población depende directamente de la cuenca del río (que en el país es conocido como Jamuna) para la agricultura, la pesca y el suministro de agua, entonces cualquier alteración en el caudal del río podría desencadenar un colapso en la seguridad alimentaria y económica del país, generando una crisis humanitaria en diversas poblaciones.
La construcción de esta hidroeléctrica no solo le da a China el control del agua en la zona, sino que podría ser una forma de plantar bandera en la zona sur del Tibet, parte de la cual considera propia.
El anuncio del gobierno chino
El evento tuvo lugar en el sitio de la futura presa de la estación de energía de Mainling, ubicada en la prefectura de Nyingchi, región autónoma del Tíbet.
El acto inaugural contó con la presencia destacada de representantes del Comité Nacional de Desarrollo y Reforma y de la Power Construction Corporation of China, así como de expertos técnicos integrantes de un comité asesor. También participaron autoridades locales y miembros de la comunidad, en una señal del compromiso del gobierno con la implicación social en esta clase de mega-proyectos.
Las autoridades subrayan que este esfuerzo no solo contribuirá significativamente al abastecimiento de energía en el Tíbet, sino que también destinará la mayor parte de la producción eléctrica al consumo exterior, reforzando el suministro nacional. Además, el proyecto está concebido para atender las necesidades energéticas locales, favoreciendo el desarrollo económico y social de la región.
Paralelamente al inicio de obras, se llevó a cabo en Pekín la inauguración de China Yajiang Group Co., Ltd., la empresa designada para coordinar la construcción y gestión del proyecto. En el acto participó Zhang Guoqing, vicepresidente del Consejo de Estado y miembro del Comité Permanente, según informaron fuentes oficiales.
En resumen, la puesta en marcha del proyecto hidroeléctrico en la región del Tíbet representa un hito en la estrategia energética china, sumando valorización económica con desafíos ambientales y geopolíticos que será necesario gestionar durante los próximos años.