El superávit comercial se ha ampliado gracias al aumento de las exportaciones, que crecieron un 7,2%, mientras que las importaciones disminuyeron un 2,7%. Sin embargo, el contexto internacional que tiene como protagonista a la guerra arancelaria iniciada por Donald Trump puede poner a prueba al comercio internacional.
Aunque la economía china enfrenta desafíos internos, su desempeño en el segundo trimestre de 2025 indica una recuperación sostenida, respaldada por políticas estratégicas y un entorno exportador favorable.
El anuncio de Nvidia
Por el momento, entre tanto ruido en el comercio, China consiguió poder seguir comprando chips H20 de Nvidia, indispensables para el desarrollo tecnológico y estratégico del país.
Nvidia, empresa con sede en California (Estados Unidos) anunció su regreso al mercado de chips en China con la venta del modelo H20. En medio de la guerra por los microprocesadores y el desarrollo de la inteligencia artificial, el país asiático se aseguró el regreso de un proveedor importante.
El anuncio fue realizado por la propia Nvidia luego de que la Casa Blanca levantara restricciones de venta al mercado chino. En ese orden, la empresa restableció el flujo de ventas al segundo mercado más importante en el mundo en la materia de desarrollo tecnológico y se mostró lista para atender un importante nivel de demanda.
La noticia coincidió con un nuevo viaje del CEO de la compañía estadounidense, Jensen Huang, a Pekín. Su misión fue conectar lazos entre los dos polos de desarrollo de la inteligencia artificial, que actualmente se encuentran enfrentados por cuestiones geopolíticas estratégicas.
Días atrás, Huang se reunió con Donald Trump para reafirmar el compromiso de que su empresa aporte al liderazgo estadounidense en desarrollo de inteligencia artificial y, en etapas posteriores, de computación cuántica.
China, Estados Unidos y los chips
El H20 es un desarrollo exclusivo de Nvidia para el mercado de China. Ese chip fue diseñado por Nvidia pensando en ligeras diferencias de potencia y capacidad para garantizar que los microprocesadores más avanzados queden dentro del circuito estadounidense.
Esto último responde a los intereses de la Casa Blanca en mantener control sobre las exportaciones de tecnología y transferencias que se realizan a China, país que fue considerado como “una amenaza a la seguridad nacional” por su grado de desarrollo en IA. Tanto la administración de Donald Trump como así también la de Joe Biden mantuvieron la cautela a la hora de liberar las ventas al mercado chino por temor de que esa tecnología fuera “triangulada” a fines militares.
Al respecto, una gran cantidad de empresas chinas fueron catalogadas como “peligrosas” por funcionar como puertas de entrada para tecnología que luego era puesta al servicio de desarrollos bélicos. Algo que valió la prohibición de ventas y, en muchos casos, complicó el avance de la investigación china en la materia.