Una economía paralizada para sostener al dólar
La estrategia de “aguantar hasta octubre” tiene costos crecientes. En junio, la actividad cayó 0,7% mensual y ya se ubica por debajo de diciembre de 2024. La confianza del consumidor se desplomó casi 14% en agosto.
Las empresas enfrentan tasas de adelantos bancarios que superan el 90%, imposibles de absorber, y los hogares quedaron sin acceso al crédito.
Todo para sostener un dólar artificialmente planchado que ni siquiera entusiasma a los grandes fondos, cada vez más escépticos.
Corrupción, Congreso adverso y desconfianza total
El frente político agrava la crisis. Con un Congreso que le voltea iniciativas fiscales y un escándalo de corrupción en la Secretaría General de la Presidencia, el oficialismo aparece debilitado y sin capacidad de sostener credibilidad mínima. En ese contexto, hablar de carry trade como refugio es casi una burla: no hay tasa que compense la desconfianza política.
El analista Gastón Lentini lo resumió con crudeza: “El dinero es cobarde, y hoy la incertidumbre política es total”. El carry trade es rentable en un país estable, no en un escenario electoral cargado de denuncias, tasas asfixiantes y un Gobierno aislado. Apostar por esta maniobra hoy equivale a comprar un billete de lotería con vencimiento en octubre, sin garantía de cobro.
Un esquema insostenible
El plan económico actual no es sostenible. Se basa en secar la plaza de pesos, regalar tasas imposibles y atrasar el dólar hasta después de las elecciones. El carry trade, que debería ser un negocio de manual, en este contexto se convierte en una trampa mortal para el capital más ansioso.
El Gobierno juega a ganar tiempo, pero los mercados ya se adelantaron. La expectativa de una corrección cambiaria post-comicios está en los precios. Lo que se vende como estabilidad es, en verdad, una calma de cementerio.
¿Qué se puede hacer?
Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria sintetiza:
"En este contexto de incertidumbre y tasas altas, preferimos mantenernos en la parte corta de la curva de LECAPs (S12S5, S30S5, T17O5), reduciendo la exposición a instrumentos largos que puedan sufrir grandes fluctuaciones de precio, y preservando flexibilidad para tomar posiciones largas cuando el panorama se aclare.
Para perfiles más agresivos que busquen extender duration, preferimos los bonos a tasa variable antes que los bonos a tasa fija. En particular, los bonos duales (TTJ26, TTS26)
Respecto de la deuda en moneda extranjera, preferimos los bonos GD35 y GD41 dada su buena relación de riesgo–retorno para inversores con horizonte de mediano y largo plazo.
Por último, seguimos viendo valor en las Obligaciones Negociables de emisores sólidos y con buena calificación crediticia. Destacan, en particular, los créditos del sector energético (Vista, Pampa o TGS, entre otros), que continúan ofreciendo retornos atractivos en moneda dura".
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