Precisamente, mientras los economistas de la oposición vaticinaban la sepultura del 'plan Massa', con todas las consecuencias adversas posibles para el futuro político del Frente de Todos, de la sociedad argentina y de las ambiciones políticas personales del propio Sergio Massa, desde el INdEC Marco Lavagna insiste en que el crecimiento 2022 sería del 3%, en lugar del 2% que figura en el Presupuesto Nacional. Esto facilitaría el cumplimiento de las metas de déficit fiscal (1,9% para 2023) y límite de emisión monetaria (0,6%).
Massa afirma que el desafío inmediato es recrear expectativas y que no considera un fracaso que la estacionalidad haya golpeado el poder adquisitivo de los ciudadanos consumidores. Su viceministro, Gabriel Rubinstein, respaldó la idea con posteos desde su cuenta en Twitter:
Economía quiso enviar el mensaje de que con el contratiempo de enero, el objetivo se corre hacia adelante pero no se elimina ni cambia.
"Seguimos trabajando desde la macroeconomía y desde la microeconomía, para que en los meses venideros se registren bajas significativas en las tasas de inflación, y esperamos que, hacia fines de año, las tasas mensuales se acerquen al 3%, y la tasa de inflación en el año pueda rondar el 60% presupuestado".
He ahí el tema para la jornada: Massa se prepara a realizar anuncios complementarios inmediatos que provoquen la expectativa de que el enunciado de Rubinstein no es sólo un enunciado.
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