"En términos interanuales, la economía creció 5,6%, por debajo del 6,5% esperado por el consenso de mercado", advierte el documento que consigna Ámbito.com. Para el gigante de Wall Street, la razón del enfriamiento económico "coincide con el aumento de la incertidumbre política previo al anuncio de un nuevo acuerdo con el FMI".
“Marzo marcó una interrupción del impulso positivo que ostentaba la actividad desde el año pasado. La combinación de volatilidad política y el reacomodamiento macroeconómico afectó la dinámica de crecimiento”, asegura Sergio Armella, economista de Goldman Sachs, quien firma el documento.
Para la firma con sede en Wall Street, la fragilidad del rebote económico como la presión sobre el sector externo por la marcada caída del superávit comercial exigen definiciones políticas claras y una ejecución macroeconómica disciplinada.
En este contexto uno de los interrogantes es cuál será el impacto del atraso de los salarios en la recuperación de la actividad, cuando el Gobierno presiona para que los gremios firmen paritarias en torno al 1%, cuando la inflación promedio de los últimos 2 meses fue superior al 3%. Un caso testigo es el del sindicato de empleados de Comercio. La secretaría de Trabajo desconoció el acuerdo, del 5.4% en 3 tramos, y mandó a renegociarlo.
La contención de los salarios, en definitiva, se volvió uno de los instrumentos del Ejecutivo para la desinflación.
De acuerdo a datos de Fundación Capital, los salarios del sector privado registrado habrían caído un 1,9% real entre enero y abril, período en el cual el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un aumento del 11,6%.
Sin ir más lejos, los salarios formales subieron un 2,2% en marzo, cuando la inflación marcó un 3,7%.
"Claramente hay un ancla salarial en marcha. Eso es evidente, la no homologación del acuerdo salarial del sindicato de Comercio es una señal en ese sentido", sostuvo el economista Ricardo Delgado.
"Naturalmente esto va a generar resistencia y probablemente se produzca una caída real de los salarios en estos meses, en particular en sectores de ingresos medios y bajos. Va a ser complicado recuperar rápidamente la capacidad de consumo", adviertió en diálogo con El Economista.
El consumo masivo mostró en abril una tímida recuperación del 0,1%, según Scentia, que es más bien percibida como un stop en la caída que vino mostrando al menos en lo que va de la gestión de Javier Milei.
El crédito, por su parte, alienta el consumo de bienes durables, como automóviles y electrodomésticos, pero una caída del salario real tendría también un impacto recesivo en este segmento.
“El consumidor argentino está saliendo de una crisis larga, con un perfil mucho más racional y selectivo. Aunque aparecen señales de recuperación, todavía predomina una lógica de cuidado extremo del gasto”, dijo Javier González, director comercial de NielsenIQ Argentina.
El consumo es una variable central de la actividad económica. Una baja demanda se traduce luego en un bajo desempeño de la producción. En marzo, la capacidad instalada operó al 54%, el resultado más bajo del año.
El plan para que los ahorristas saquen sus dólares 'del colchón' y lo gasten en inmuebles, bienes durables o hagan algún tipo de inversión, tiene como objeto dinamizar la economía.
La capacidad de consumo es un punto relevante a sopesar en un proceso electoral. En mayo, la Confianza del Consumidor que mide la Universidad Di Tella subió 3% respecto a abril, pero previamente el índice había caído durante 3 meses consecutivos.
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