El decreto que da inicio a la privatización argumentó que la empresa, “desde su creación, ha sido deficitaria y que a pesar de los esfuerzos realizados por el Estado nacional para disminuir el déficit, aún requiere de una relevante asistencia del Tesoro Nacional”.
“Déficit obsceno”
La semana pasada, el vocero presidencial, Manuel Adorni adelantó el inicio de la privatización del Belgrano Cargas a través de una publicación en su cuenta de la red social X donde escribió: “El Presidente Javier Milei acaba de firmar el decreto que da inicio al proceso de privatización total de la empresa Belgrano Cargas y Logística S.A. El Estado dejará de ser operador de los servicios ferroviarios de carga y de toda su infraestructura: material rodante, vías, talleres e inmuebles”.
El anuncio de la privatización de dichos servicios se realizó en octubre, con el argumento de que la empresa tiene un “déficit obsceno” y una excesiva cantidad de empleados. Alegaron que el Estado debió aportar 112 millones de dólares en 2023.
La empresa opera 7600 km de vías que ahora serán concesionadas a privados, manteniendo rieles y tierras como propiedad del Estado Nacional. Dicho proceso de privatización será liderado por Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, dependiente del Ministerio de Economía de la Nación, se informó desde el Gobierno en un comunicado.
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El Belgrano Cargas era deficitario, según el Gobierno
Críticas al modelo de privatización
El Gobierno argumenta que el esquema de "infraestructura de acceso abierto" permitirá que cualquier operador privado pueda utilizar las vías evitando monopolios. Sin embargo, los expertos en materia ferroviaria alertan que la falta de regulación y control podría derivar en un esquema donde las empresas más grandes absorban la mayor parte del negocio, dejando a los pequeños jugadores en una situación de desventaja.
Federico Conditi, especialista en operación y explotación de servicios ferroviarios, dijo al diario La Nación que esta es una política “muy destructiva para el sistema ferroviario nacional, porque se atomiza y se privatiza en vez de integrar todo en una sola empresa y tener un plan de negocios que reduzca el déficit paulatinamente mediante la cooptación de cuota de mercado en cada uno de los servicios”.
Por su parte, Claudio Molina, analista de bioenergías y ferrocarriles, dijo al mismo medio: “La viabilidad económica de la operación planteada por el Gobierno es muy objetable. Cuanto más se desintegra un ferrocarril como el argentino, que tiene poca densidad de tráfico y requiere enormes inversiones, más difícil resulta todo. Pensar en un ferrocarril que pueda prestar un servicio eficiente para toda aquella demanda que lo solicite hoy es una utopía. Más bien los interesados buscan transportarse su propia mercadería, como lo hacen mayormente los tres concesionarios privados que hoy operan, con contratos extendidos en su vigencia precariamente, algo así como el mientras tanto”.
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