Polymarket y un crecimiento que expone grietas
El éxito no eliminó las dudas. La mayoría de los mercados de Polymarket siguen sin regulación formal y la plataforma no exige verificación de identidad a gran parte de sus usuarios. Ese anonimato se convirtió en el principal foco de críticas por parte de economistas y reguladores, que advierten sobre la posibilidad de operar con información privilegiada o de inflar artificialmente el volumen negociado.
Los números también generan ruido. Los números también generan ruido.
Según datos de Allium, Polymarket llegó a mover miles de millones de dólares mensuales, con picos asociados a debates presidenciales, elecciones y anuncios corporativos. Aun así, investigadores ponen en duda la consistencia de esas cifras y remarcan que el volumen reportado no necesariamente refleja dinero efectivamente arriesgado.
Paradójicamente, pese a esa actividad, la empresa prácticamente no genera ingresos. Las comisiones se mantienen cercanas a cero, una estrategia orientada a ganar escala y usuarios, pero que posterga cualquier discusión sobre rentabilidad.
En el plano regulatorio, el historial resulta incómodo. En el plano regulatorio, el historial resulta incómodo.
En Estados Unidos, los contratos de Polymarket son considerados derivados financieros y quedan bajo la órbita de la CFTC. En 2022, el organismo multó a la compañía con US$1,4 millones y le ordenó bloquear a los usuarios estadounidenses. La restricción fue sorteada durante años mediante VPN y billeteras cripto sin verificación, una práctica que reactivó la lupa del fiscal del Distrito Sur de Nueva York en 2024, en pleno endurecimiento de la política oficial frente al ecosistema cripto.
Apuestas polémicas y un modelo bajo tensión
Las controversias se multiplicaron con episodios concretos. En noviembre pasado, Polymarket resolvió una apuesta dando por capturada la ciudad ucraniana de Myrnohrad basándose en un mapa erróneo. Un operador anónimo convirtió US$62 en más de US$6.700 minutos antes del cierre del mercado. Poco después, otro usuario ganó más de US$400.000 apostando a la caída de Nicolás Maduro, horas antes de una sorpresiva operación militar estadounidense.
También hubo sospechas en apuestas vinculadas al Premio Nobel de la Paz, que derivaron en investigaciones internas del propio instituto noruego. También hubo sospechas en apuestas vinculadas al Premio Nobel de la Paz, que derivaron en investigaciones internas del propio instituto noruego.
Detrás de la plataforma aparece la figura de Coplan, un emprendedor que abandonó la Universidad de Nueva York, fracasó con su primera startup y apostó todo a los mercados de predicción. En 2020 lanzó Polymarket con una ronda semilla de US$4 millones, respaldada por inversores como Naval Ravikant. A algunos les prometió una empresa valuada en US$100.000 millones.
Hoy, con una valuación de US$9.000 millones, acuerdos con gigantes tecnológicos y una app regulada en Estados Unidos, esa promesa dejó de parecer descabellada.
Referentes del mundo cripto, como Vitalik Buterin, defienden los mercados de predicción bajo una lógica simple. Referentes del mundo cripto, como Vitalik Buterin, defienden los mercados de predicción bajo una lógica simple.
Quien arriesga dinero tiene incentivos reales para acertar. El problema es que esa premisa choca con el anonimato, las dudas sobre el volumen real y la posibilidad de uso de información privilegiada.
Polymarket se consolidó como uno de los símbolos de una nueva frontera donde se mezclan finanzas, política y apuestas. Un negocio que promete anticipar el futuro, pero que todavía acumula demasiadas preguntas sobre cómo se juega el presente.
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