“El contexto de Nissan en el mundo es malo, por eso decimos que al menos acá se asegura la producción. No es la solución, porque no sabemos qué decisión tomará la firma en el mundo, porque se está reestructurando”, agregó Ponce. Así, el cordobés hizo referencia a la crisis global que sufre la automotriz japonesa.
En ese sentido, Nissan encaró un proceso de reorganización ante continuos ejercicios negativos a nivel de utilidades en los últimos años. Dentro del mismo, se contemplaría una fusión con Honda y una ruptura definitiva de la sociedad con Renault, algo que impactaría de lleno en la producción argentina.
En el escenario local, el incentivo viró hacia la importación. Con la apertura de un sistema más fluido para ingresar vehículos desde el extranjero, el retorno de Nissan a un modelo importador es el camino lógico.
A nivel comercial, el éxito del proyecto Frontier no fue el esperado. Si bien mantuvo un buen ritmo de ventas, la apuesta japonesa nunca logró compenetrarse en el mercado dominado por Toyota Hilux, Volkswagen Amarok y Ford Ranger.
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Nissan y su alianza en Córdoba con Renault.
Exportaciones y autopartistas
En el último año tampoco fue bueno el escenario para las exportaciones. Con costos más altos y un peso apreciado frente al dólar, los vehículos vendidos en el exterior tuvieron dificultades para competir.
Así, el futuro de Nissan tendría plazo asegurado en Córdoba solo hasta fines de 2025. Algo que no afecta solo a los trabajadores directos de la compañía japonesa, sino también al universo de autopartistas que colaboran con el proyecto.