La estabilidad cambiaria se convirtió en el factor excluyente de la competitividad electoral de Mauricio Macri. Asegurar el frente cambiario se volvió prioritario con el fin de garantizarle al Presidente su reelección.
Tal como informó Urgente24, la flexibilidad para operar en futuros fue un pedido que el presidente del BCRA, Guido Sandleris, llevó hasta David Lipton, director gerente interino del FMI tras la renuncia de Christine Lagarde.
El acuerdo Stand By firmado entre la Argentina y el FMI, por el cual el país consiguió un crédito récord de más US$57 mil millones, establecía que el BCRA reducirá sus progresivamente sus posiciones en contratos de futuros: deberá tener US$1.600 millones en julio; US$1.300 millones en agosto; y US$ 1.000 millones en septiembre.
Con la modificación, el BCRA refuerza su poder de fuego en caso de que una corrida cambiaria se desate en medio del proceso electoral, que se inicia con las elecciones primarias del 11/08.
De hecho, en su staff report, el FMI advierte que "el principal riesgo para el programa sigue siendo un cambio prolongado en las preferencias de las carteras fuera de los activos argentinos como resultado de la creciente incertidumbres sobre el futuro panorama político".
Según el oganismo, "esto podría manifestarse como un aumento de la dolarización que provocará presiones de depreciación, pasando a la inflación y conduciendo a un aumento de la deuda-PIB y una mayor pérdida de reservas que las proyectadas".
En la jornada de este lunes, el dólar rompió el clima de pasividad de la últimas ruedas al rebotar 80 centavos en el segmento mayorista y finalizar en $42,40. En la plaza minorista, en tanto, la retracción fue menor, de 55 centavos, por lo que la cotización cerró en $43,405, de acuerdo al promedio del BCRA.