Y esto es lo que garantiza el elevado precio del escaso rodio, que aumentó un 32% en lo que va del año, recordó la agencia Bloomberg.
El rodio no se vende en las bolsas. No hay un mercado de futuros y existe una limitada cantidad de barras de rodio puro. Por lo tanto, son muy pocos los inversionistas que participan del negocio.
La mayoría de los negocios se efectúan entre los proveedores y usuarios industriales.
La minería de rodio se obtiene como subproducto en minas de otras materias primas. Por ejemplo, paladio o platino o niquel.
Una tonelada de corteza terrestre contiene tan solo 0,001 gramo de rodio.
El paladio, que se usa en los catalizadores de motores 'nafteros', tiene un precio muy elevado, ya que su extracción no aumenta al mismo ritmo que el precio.
El platino, que se utiliza más para catalizadores de motores diésel, tiene un precio relativamente bajo a pesar del reciente aumento, y su extracción tampoco está repuntando.
En cualquier caso, la cantidad de rodio que llega al mercado no está creciendo al mismo nivel que su demanda. Muy propicio para una 'burbuja' especulativa.
Ya ocurrió en los años '70. La onza estaba en US$ 200 pero en 1973 llegó a US$ 400 y en 1974 a US$ 700. Luego regresó a su precio inicial.
En 2018, la cotización creció un 225% pero venía arrastrando una tendencia: se había multiplicado por 12 en 4 años.
El precio del metal alcanzó los US$ 8.000 por onza el viernes 10/01, según la empresa química Johnson Matthey.
Ya está en boca de todos su regreso a US$ 10.000, tal como en 2008.
"La mayor causa alcista para principios de enero fue la demanda física en Asia, probablemente también relacionada con los automóviles. Las compras alentaron más compras y el efecto fue masivo en el mercado no regulado, causando una dinámica de precios vista probablemente solo en una década", comentó Andreas Daniel, corredor de la refinería Heraeus Holding.