Luis Caputo aumentó la deuda pública en pesos un 40% y agiganta los activos dolarizables

El stock de deuda en pesos con acreedores privados pasó de US$69.000 millones a US$97.000 millones entre diciembre y septiembre. Los riesgos de Luis Caputo.

En busca de mantener el dólar calmo y despejar pagos antes de las elecciones presidenciales, Luis Caputo recurrió a la colocación de bonos para aspirar pesos. Así, en los primeros 9 meses, el stock de deuda consolidado en moneda local con acreedores privados medido en dólares creció casi un 40%.

El efecto cambiario según el Gobierno

Según el Gobierno, el stock de deuda en pesos con el sector privado se mantiene estable en porcentaje del producto bruto, entre el 12 y el 14% del PBI. Pero como el dólar subió un 5% en el año frente a una inflación del 23%, se produjo un incremento del stock medido en dólares de "menos del 40%" por un efecto cambiario.

Luis Caputo alentó el carry trade pero llega el momento de arreglar las cosas.

"Lo que capturás con la medición en dólares es el efecto del tipo de cambio: si el tipo de cambio se apreció porque la inflación fue más rápida que el dólar y tenés parte de la deuda indexada, te aumenta el stock de la deuda en pesos medido en dólares, pero es un efecto cambiario, no tiene nada que ver con los fundamentos", dijo una fuente gubernamental citada por el diario Clarín.

La explicación de los analistas

Para los analistas, el incremento del nivel de deuda medido en dólares se debe no solo a la apreciación del tipo de cambio, sino también a la absorción de pesos de la emisión monetaria para comprar reservas, en un contexto donde el gobierno alentó el carry trade para evitar presiones cambiarias y las tasas por encima de la inflación engordaron la cuenta de la deuda capitalizable.

"Emitiste pesos para comprar US$ 14.000 millones de reservas, lo lógico hubiera sido que los bancos entregaran crédito a empresas y familias, pero no hubo ese incremento de inversión ni consumo, entonces lo absorbieron incrementando deuda", explicó Sebastián Menescaldi, socio adjunto de la consultora EcoGo citado por Clarín. Durante 2025, la volatilidad de tasas por la eliminación de las LEFI y la disparada del dólar durante la corrida por las elecciones hizo que el stock de deuda en pesos con privados medido en dólares disminuyera. Y en 2026, Economía sacó provecho de la baja de tasas para colocar deuda.

La estrategia e Luis Caputo y el viraje de los últimos meses

"Se aprovechó la avalancha de dólares donde el BCRA compró US$ 14.000 millones con el tipo de cambio a la baja y la contrapartida de ese exceso de oferta de dólares para que nosotros podamos extender duration a la menor tasa posible", dijo días atrás el secretario de Finanzas, Federico Furiase. "Nosotros heredamos deuda consolidada en moneda local US$ 80.000 millones a un día. Hoy la deuda en pesos sigue siendo US$ 90.000 millones aproximado, pero el 44% de ese stock vence post octubre 2027", explicó.

"El problema surgió cuando redujiste bruscamente la liquidez y se trasladó rápidamente a tasas, primero en REPO y caución, y luego elevando el costo de financiamiento, lo que complicó la colocación más allá de las elecciones", aseguró Sofía Mora, analista de Equilibra. Si en el primer semestre el equipo económico expandió los bonos ajustados a la inflación de largo plazo, desde agosto hubo un viraje y tuvo que recurrir a títulos que vencen en el actual mandato y expandir las variantes ajustadas al dólar y la inflación.

Los activos en pesos potencialmente dolarizables ascienden a unos US$135.500 millones y se acerca del año electoral

El otro cambio fue la suspensión de la emisión de bonos en dólares destinados al mercado local, ante las dudas en el mercado sobre la reelección de Javier Milei. "El mercado se asustó", dijo Menescaldi. De esa forma, el Gobierno intentó ofrecerle a los bancos y los inversores una suerte de "seguro" contra una eventual disparada del tipo de cambio y los precios, como los bonos duales que en su momento utilizó Sergio Massa.

El peso de la deuda indexada y los vencimientos

Como resultado, el 72% del stock de deuda en pesos con privados está indexado, lo que impide licuar pasivos en caso de una devaluación. El 28% restante corresponde a instrumentos con tasa variable y fija, incluyendo las letras y bonos capitalizables, cuyos intereses se acumulan y se pagan al final. En tanto, el Gobierno debe refinanciar hasta fines de 2027 demasiados pesos si no quiere que una parte vaya a la compra de dólares.

Según la consultora Quantum, entre el último trimestre de este año y 2027 vencen unos $176 billones de capital de deuda en pesos. De ese total, $84 billones están en manos del propio sector público, cerca del 47%. El problema está en los restantes $92 billones, que en buena medida deberán ser renovados con el sector privado. Quantum estima compromisos por $80,2 billones en el último trimestre de 2026, equivalentes al 7,5% del PBI, y otros $96,7 billones durante 2027, cerca de 9% del producto.

Es una rueda de refinanciamiento que obliga al Tesoro a conseguir que los tenedores acepten quedarse en pesos. Hasta ahora Caputo logró hacerlo. La tasa promedio de renovación durante 2026 fue del 113%, contra 84% durante el año pasado. Pero en los últimos meses apareció una señal de fatiga: el plazo promedio de las nuevas colocaciones, que había llegado a 340 días en julio, cayó a 128 días en agosto y a apenas 106 días en septiembre. El Tesoro renueva, pero nuevamente debe hacerlo cada vez más corto. Así las cosas, los activos en pesos potencialmente dolarizables ascienden a unos US$135.500 millones.

Emisiones para cancelar obra pública

El 6 de octubre el Ministerio de Economía dispuso la ampliación de tres emisiones de deuda en pesos para cancelar compromisos vinculados a contratos de obra pública y transporte. La operación tendrá un valor efectivo máximo de $221.119.509.519 y se realizará a través de una canasta de títulos del Tesoro con vencimientos entre el 30 de octubre de 2026 y el 30 de abril de 2027. La medida fue firmada el 2 de octubre por Furiase y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, a través de la Resolución Conjunta 59/2026 publicada este martes en el Boletín Oficial.

La resolución no autoriza un pago en efectivo. En cambio, el Estado entregará bonos y letras del Tesoro a las empresas que tengan acreencias reconocidas por contratos de obra pública bajo las áreas de Transporte y Obras Públicas. Como la cancelación se hará con letras y bonos capitalizables, el Estado no desembolsará efectivo en el momento de saldar esas deudas. Los intereses de esos títulos se acumulan al capital y se pagan junto con el monto principal cuando vence cada instrumento.

Por eso, bajo el criterio de caja, la operación no implica un pago inmediato que empeore el resultado fiscal del momento ni el déficit primario; en cambio, reemplaza una obligación pendiente por deuda pública con vencimientos en octubre de 2026, enero de 2027 y abril de 2027. De todos modos, no elimina el compromiso: traslada su cancelación hacia esas fechas y aumenta las obligaciones financieras del Tesoro. Para acceder al mecanismo, las compañías deberán renunciar de manera expresa a los reclamos que aún mantengan.

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